viernes, 25 de junio de 2010

Aviso a seguidores :)

Ahora mismo estoy jodida no, lo siguiente, que no sé cómo se le llama porque soy de LOGSE (por eso los de mi generación y alrededores decimos esa frase tan absurda con la que he empezado).

Mañana tengo el último exámen. Si Dios o mi profesor quieren (porque ahora mismo depende más de ellos que de mí... en realidad depende más de Dios porque el profe es un vampiro chupa materia-gris) no tendré exámenes hasta febrero del año que viene, porque como soy de LOGSE he desarrollado una capacidad sobrenatural para copiar e inventarme de todo en los exámenes así que los profesores se creen que soy superdotada y se creen todo lo que escribo y claro, apruebo... ¡Y cómo apruebo!Jajaja me da hasta vergüenza admitirlo pero... ¿Qué nota le pondríais a alguien que responde esto a la siguiente pregunta?:

- Qué harías si uno presentara una fractura abierta de la tibia.
- Desmayarme. Llamar a la ambulancia.



A dónde quiero llegar es a que seguramente desapareceré unos días. Porque joder me merezco descansar de todo. Por que ahí va una de modestia: He aprobado todas las asignaturas (de momento) de dos carreras que hago y además me ha sobrado tiempo para:
- Trabajar.
- Tocar el piano.
- Tocar las narices.
- Poner a parir a la SGAE.
- Hacer preguntas estúpidas en el blog.
- Escribir cosas absurdas en el blog (como ésta...).
- Salir de juerga (aunque parezca que no tengo amigos, los tengo).
- Satisfacer necesidades básicas (ejem...).
- Tener una vida social de la ostia.
- Leer cinco revistas de moda en tres idiomas cada una una vez al mes (que me tiro una semana con la tontería...)
- Ver todas las temporadas de sexo en Nueva York en tres idiomas.
- Ver películas americanas tan absurdas como yo.
- Iniciarme en el skate.
- Redecorar mi habitación.
- Ensayar con mi grupo.

Y alguna cosa más que seguro se me olvida (porque los de LOGSE tenemos memoria pez).

Un beso a todos, deseadme BUENA suerte (já, la suerte para el que no sabe, o sea, toda para mí) y que tengáis un felíz verano.

Volveré  (pronto, me temo).

martes, 22 de junio de 2010

No soy una delincuente, ¿verdad?

En uno de esos descansos largos que uno se toma en época de exámenes, me he puesto tan tranquila a tocar el piano. Estaba feliz tocando Satie (que no a Satie...) mientras miraba la sierra por mi ventana abierta de par en par dejando entrar una maravillosa brisa. Entonces he escuhado el cantar de los pajarillos, las motos a toda pastilla, los perros ladrando, las voces de los que pasaban por mi calle.

¡¡¿CÓMO?!! ¿Las voces de los que pasan? Entonces... si yo les oigo, ellos me oyen... Y entonces he parado de tocar. Así en seco.

¿Por qué? Pues porque me ha venido a la cabeza. Ella, la jodida, terrible, temida, asquerosa, ladrona, delincuente y todo lo que se os ocurra, SGAE.

¿Pueden demandarme por tocar algo que no es mío si se oye en la calle?



¿Y si copiara en un exámen de música qué ocurriría?


Por cierto, a quien quiera librarse de la SGAE aunque sólo sea un poco recomiendo la página de la EXGAE:

http://exgae.net/que-es-exgae

sábado, 19 de junio de 2010

No sé ni cómo titularlo...

Ya os hable del japonés que me encanta. El otro día ÉlMismoPeroMío se dignó a invitarme -si, eso cuando paga él...- y yo, claro encantada. Hasta que llegó el postre, claro. Á él le gusta el helado derretido y como estábamos sentados justo debajo del aire acondicionado -en Madrid, ése día de lluvia torrencial y un frío que no te cagas por que aquéllo no da de sí de lo congelao que está- el helado no cambiaba de estado. Él se empezaba a impacientar porque quería comérselo ya ya ya. Entonces yo, como novia excelente y atenta que soy trato de distraerle hasta que el helado esté en su punto:

- Gordo, podemos conversar mientras el helado se derrite... (Le llamo gordo con tono cariñoso... pero en realidad intento hacer mella psicológicamente aunque eso sí, de forma suave y discreta, para que se cuide un poco, creo que se llama manipulación sugestiva)
- Yo no quiero hablar contigo.

Yo pongo cara de lja@shkKqí8QRX (ni smile de pago podría describir mi cara en ese momento)

- Tú no has querido follar conmigo, yo no quiero hablar contigo.

Auch...Creo que se nos jodió el postre a los dos... bueno, joder joder no creo que sea la palabra....

miércoles, 16 de junio de 2010

El día que hacienda me hizo llorar


Hacienda. Ya está, ya habéis hecho un gesto raro con la cara. Sólo con oír esa palabra las emociones afloran y producen reacciones tales como: “¡hijos de las gran pu(piiiiiiiiiiiii)!” (ha tenido que devolver) o “que les jodan” (no le han devuelto) o una simple sonrisilla (los más pícaros que, o les han devuelto –entonces lo dirían- o no declaran)
Este año por primera vez en mi vida he tenido un contrato (cutre, cutre muy cutre) he visto lo que era una nómina, lo que era tener un salario, lo que era no llegar a fin de mes, etc. en cambio mi primera experiencia con hacienda fue hace unos años…(Dios, no tenía porqué…)

Cuando aún era una adolescente flacucha de ésas que llevan el sujetador de adorno me puse a “trabajar” en un despacho de abogados como… secretaria-ayudante-chica de los recados-esclava, como sea que se llamara ese trabajo. Entonces, yo tenía pinta de niña dulce disfrazada de adulta (y eso que tenía dieciséis añazos) y parecía que iban a rompérseme los tobillos con mis pedazo de tacones (ellos me han acompañado toda la vida).

Y he aquí que la súper-madre-jefa-dictadora-curranta-fashionista dice que hay que hay que hacer unos papeleos en hacienda. Los subordinados agancharon todos a la vez la cabeza y el silencio era demasiado… madre, ¡qué tensión! La situación era igualita que en las películas americanas de policías cuando dicen que uno tiene que ir de infiltrado y nadie se atreve. Pues yo, la nueva, con ganas de salir de allí y fumarme un pitillo sin que me vieran me ofrecí voluntaria. Pero aquí no hubo nada de película americana donde uno dijera: “no, es demasiado peligroso, iré yo”. Qué va. Fue como en las películas españolas: vale, vas tú. Suerte.

Me dan las instrucciones: Llegas, coges número, te pones en la cola, esperas tu turno, les dices que te firmen esto y te den aquello. Te dan una copia sellada y ale, ya está. Pues ale tan contenta que me voy después de que la súper-madre-jefa-dictadora-curranta-fashionista me diese las instrucciones fumándome un cigarro… todavía me mareaba al fumar.

Entro. Busco la máquina de los numeritos. Hay cuatro. Voy al de la recepción y le pregunto de qué cacharro cojo el número para bla bla bla. Me dice que la segunda empezando por la izquierda.

Bueno, cojo el número y me siento a esperar. Espero. Espero. Espero…. Una hora y media. Aún así no desespero, voy a hacer algo que ninguno de mis compañeros se atrevía. Me toca, llego a la mesa. Le cuento al hombre lo que quiero con una seguridad y un plante sorprendentes para una chica de mi edad. Entonces me suelta: “ya bueno, si eso está muy bien, pero primero tienes que rellenar el formulario 036 y después ya si eso vuelves”.

Hora y media y me falta el puto formulario 036. Temblé, me puse roja, se me corrió el maquillaje, los pelos se me pusieron de punta. Vale, me irrité y todo mi semblante se fue a la mierda.

Voy a recepción y pregunto de dónde saco el formulario 036. – En las ventanillas del piso de abajo-. Vale. Voy al piso de abajo y hay seis ventanillas y una cola inmensa en todas menos en una. Me voy a la vacía y pregunto. Me dice que en la segunda.

Cola de veinte minutos. Llego y me dice que no, que el 036 es en la tercera. La que más cola tiene. Media hora después estoy en la ventanilla.

-Buenos días- digo. No recibo contestación.

- Necesito el formulario 036.

- ¿Cuál?

- El 036.

- Ya, pero que cuál de todos….

- ¿Cuántos 036 hay?

- El A036, el B036…

- Pues no sé es para bla bla bla…

- Entonces el B036. Son dos euros.

- ¿¡¡¡¡Dos euros!!!? ¿Por un trozo de papel?

- Sí. Bueno vale.

Me da un taco de papeles enorme. Vuelvo a la primera cola de todas, la del número. Otra hora esperando. Me toca. Llevo el taco de papeles habiendo rellenado sólo los datos que me….



- Pero esto no está relleno. Tienes que rellenarlo. Y lo tiene que firmar.

- Pero yo no pinto nada en esto, yo no lo puedo firmar…

- Pues yo no puedo hacer nada sin la firma.

Llamo al despacho, cuento la situación. El tío por supuesto me hecha de la mesa, que hay mucha gente esperando. me dan los datos que me faltan para rellenar el formulario y me explican por qué no hace falta esa firma, que se lo diga al tío o que me vaya a otra mesa, que ése es imbécil.
Vale, tengo que coger número otra vez. La una y media. Cojo número por tercera vez y en ese momento me viene uno y me dice que ya no me atienden que cierran.

Lloro a moco tendido, tendré que volver mañana…

sábado, 12 de junio de 2010

A pesar de mis exámenes y del ritmo de vida que llevo estos días tenía que pasarme por aquí. No lo he podido evitar.

Hablando de bolas chinas. Yo pregunto, mi amiga (la destroza-relaciones) contesta:
- ¿Y eso no se sale?
- Hombre, si hago fuerza a lo mejor...
- Pero tía que porquería.
- Qué va...
- ¿Y eso cómo se limpia?
- Pues con agua, como todo.
- Eso sí que es una porquería.

En este momento de la conversación me salta otra de mi amigas:
- Tía pero tú qué te crees que es eso...
- No lo sé, por eso pregunto.
- Ya pero es que vaya preguntitas... tú que te crees, ¿que tu churri te mete su pene esterilizado o qué? A ver las cosas se limpian pero es que tú eres una enferma.

Vale.

Esta vez con otro grupo de amigas. Hablando de los efectos secundarios de la píldora.
- Pues yo engordé, me puse como una foca.
- A mi se me pusieron unas tetas impresionantes.
- A mí me cambiaba el humor cada dos minutos.
- Yo oía grillos.

¡¡¡¡¡¡¡  @33ls8qK ¿QUÉÉEEEEEEEEEEE????  SBF ksfa???¿¿¿¿¿!!!!!
Y se hizo el silencio. Todo un bar repleto de universitarios aún con las hormonas como adolescentes nos mira.

- ¿Se puede saber qué coño te recetaron?
- Eso le dije a la tipa...
- ¿Y qué te dijo ella?
- Que dejara los anticonceptivos, tomara valium y pasara una época de abstinencia...

Qué daño hacen los exámenes, los ginecólogos y los anticonceptivos.

domingo, 6 de junio de 2010

A punto de estrellarme.

No, no ha sido con el coche. Es más, aún no ha pasado pero va a ocurrir ya mismo. Mi órbita alrededor de mi escritorio se va haciendo cada vez más pequeña, está perdiendo la inmensidad que me había preocupado de crear como diosa anti-estudio que soy a lo largo de todo el curso. Pero parece que mi cuerpo se resiste a pasar unas pésimas vacaciones enjaulado en una habitación haciendo lo que debería haber hecho durante ocho meses (¡He tenido que contar con los dedos los meses!). Cada vez estoy más cerca de convertir mi cerebro en un pobre meteorito espachurrado contra una montaña de apuntes. El pobre…

No, no estudio astronomía. Aunque lo parezca… lo que pasa es que todavía estoy en las nubes y me veo más cerca de la luna que de aprobar un examen.

Cualquier cosa me vale con tal de no estudiar. Me parece más interesante estudiar mi propia órbita que los tipos de entrenamiento.


Con esto quiero decir que tengo intención de abandonar temporalmente el blog. Tomar un descanso por exámenes (qué poco sentido tiene esto). Aunque sólo lo intentaré. Porque yo funciono bien bajo presión así que lo más probable es que las cosas más sorprendentes y dignas de mención me ocurran en esta época. Vamos que se supone que cierro pero que abriré de forma clandestina de vez en cuando, seguro.

A los que me leéis y también tenéis exámenes… suerte para los que no sepáis.






martes, 1 de junio de 2010

Lo remedios de la abuela... y alguna cosa más.

Cuántas veces habré discutido yo con mi abuela. Numerosas, incontables. Y no porque sea una mala nieta –que de hecho soy buenísima- sino por lo que una considera de la otra tonterías.


Esta misma mañana: yo, con los ojos inflados, con estornudos continuos y deseando que las plantas dejen de practicar su peculiar y puritano “acto sexual” me estoy echando suero en los ojos. Viene mi abuela y me dice:

- Hija mía (que digo, soy su nieta, pero me llama hija, como todos los mayores de sesenta años, que se empeñan en llamar hija a cualquier mujer menor que ellas) ponte abéñula, que eso es muy bueno, que llevo toda la vida poniéndomelo y eso te deja los ojos mu bién.

- Ya, te los deja muy bien si tienes los párpados resecos (la abéñula es algo así como la vaselina más grasienta de lo normal).

- Pues te la pones negra, y así te pintas verás qué bonita te queda.

- Voy en chándal, no me voy a pintar.

- Pero que la abéñula negra es mu buena, échatela.

- Que no….

- Que sí hija, verás qué bien que te quedas.

- ¡¡¡Que NOOOOOOO!!!

Mi camiseta bonita de hacer deporte, tintada de grasa negra.

Esto ha sido hoy…. Luego está lo de la pomada “halibut” para lo que sea, da igual que te duela el hígado, que te hayas roto el fémur, tengas una ampolla o necesites abortar. El “halibut” lo consigue todo. Consigue sacar de quicio a cualquiera.

Y oye luego lo de llegar a casa, decir hola y que me suelten:

- Mira la Belén lo que dice….

- Acabo de suspender el examen de mi vida, me importa una mierda.

- Hija, mira que eres mal hablada, así no llegas a ninguna parte, tienes que ser más educada….

- Sí como Belén, ¿no?

Y ya una conversación que casi me mata. Bueno, casi me mata cuanto quiso ponerme agua oxigenada por vía intravenosa, pero eso ahora es lo de menos… Es la conversación de “mujer a mujer” cada vez que venía con un novio nuevo que le gustaba (casi todos mis novios le caían bien…)




- Hija, no le dejes que parece muy buen chico, es muy formalito….- yo mientras pensando en la bolsa de maría que lleva en la mochila, que huele que tira pa’ tras, por la otra parte….-

- Hay no sé abuela, es muy pronto, ya veremos qué pasa.

- A ver hija, es que tienes que… bueno, ya sabes, arrimarte a uno pronto, que si no te quedas… ya sabes… pa' vestir santos.

- Abuela tengo dieciocho años, me quedan por lo menos veinte para encontrar un novio.

- Pero es que a esas edades una ya no anda como para lucirse…

- ¿Y qué? El físico es lo de menos…

- Sí claro, ¿tú te crees que a un chico cómo “X” (mi novio de aquél entonces) le va apetecer tener hijos con una que se quita el sujetador y dice la temperatura del suelo?

- Yo no quiero tener hijos.

- Pues te desheredo.

- Ya me desheredaste cuando tenía diez años y me disfracé de Spice Girl.

- Bueno mira, yo te aconsejo que no le dejes, porque es muy difícil encontrar a un chico como ése, con esta juventud de ahora…

- Lo que tú digas....

- No me estás haciendo caso...

- A ver es que es tan sencillo como que no le quiero.

- ¿Y eso qué más da? Lo importante es que te quiera a ti y que sea formal.

- Joder….

- Ésa boca, niña.

- ¿Y Belén qué…?



La sabiduría de las abuelas. No tengo palabras….

lunes, 31 de mayo de 2010

La fiesta "este año supuestamente termino"

Como sabéis por mi última entrada el viernes fue mi “graduación”. Al final opté por el vestido verde corto, corto, corto y sí, las monjas me echaron una mirada como para tener pesadillas con ellas. Además llegué tarde pero tengo una buena excusa. No sabía si ponerme una chaqueta larga o una corta. Después de un tira y afloja entre mi madre y mi abuela discutiendo sobre qué chaqueta me tenía que poner –un tira y afloja de unos quince minutos- al final me dejaron decidir a mí y cogí la larga.

Ya de primeras la cosa fue con mal pie. En concreto el derecho, porque me rozaba un montón el zapato…Llevaba 11 centímetros que aunque muy favorecedores no me permitían recorrer distancias largas….

Antes de entrar me llaman. Veo en la pantalla “Él-mismo-pero-mío”. Lo cojo. Es su madre.

- Dile a tu madre que le hemos reservado un sitio más o menos delante.

Hay.Dios.mío. No se conocen. Y no tenían porqué. Días antes hablé con Él-mismo-pero-mío y le supliqué que lo evitara… Me dijo que era inminente, que algún día tenía que ocurrir. Resulta que es vidente.

No tenía por qué ser ése día. No tenía que ser este mes, ni este año, ni el que viene… Recé para que en la puerta no le dejaran pasar al palco de abajo y le mandaran arriba. Casi, pero no.

Al final entramos y decidí no quedarme allí para verlo. Dejé a mis acompañantes sentadas y ni si quiera me molesté en presentaciones. Salí de allí lo más rápido que me permitieron los tacones y tras tal acto de cobardía pillé al idiota de El-mismo-pero-mío y regañé. Como si fuera un niño.

Después de un rato de fotos, tonterías, nervios, presentaciones, nervios, más presentaciones, etc., llegaron los entogados a darnos una charla. Entre ellos estaba el rector de la Complutense, muy preocupado por cierto, de intentar hacernos gracias en su discurso. Si yo fuera él, me daría vergüenza salir ahí delante de un auditorio lleno a hacer chistes malos e intentar meter algún chascarrillo -a menos que fuera Arguiñano que entonces no- mientras muchos sólo pensábamos en lo que ocurre con los colegios mayores y en su apoyo a Garzón. Politiqueo cutre, del malo, ¡Ay señor Berzosa...!

Dejo de irme por las ramas…Nos llaman de doce en doce para salir a que nos pongan la banda de fieltro cutre con bordado más cutre aún y de color azul cielo feo. Yo con mis tacones y mi mini-mini-vestido, que parecía más una Barbie –nadadora, eso sí…. Nada por delante, nada por detrás…- haciendo un pase de modelos. Y como yo, decenas de chicas que andaban dando zancadas tipo caballo flamenco haciendo un paseíllo.

Y ahí se acaba. Sólo los licenciados cantan, los diplomados agachamos la cabeza mientras ellos disfrutan. Y de ahí más y más fotos. Con el amigo, la amiga, el padre, la madre, la tía, el primo, los profesores, los enemigos… en las graduaciones todo el mundo se quiere.

Toca irse, primero una cerveza en un bar de fritanga (casi cinco euros una jarrita…) y después al “restaurante”. Sí, entre comillas. De pie, con un clutch, una chaqueta y una copa repartidos en mi manos, dando besos a la gente e intentado no ponerse en el camino de algún que otro camarero patoso. Cincuenta euros por ver pasar 5 bandejas con la comida más glamurosa de mundo: Sándwiches con UNA loncha de lomo o con un trocito de queso. Pinchitos de pollo y manzana que chorreaban salsa extraña y que me manchó los zapatos, galletitas saladas con una pasa... y un calor de invernadero.

Yo buscaba desesperada alguna bebida consistente que anestesiara mi dolor de pies. Pero la bebida casi no estaba graduada –cerveza y sangría- aunque desde luego que tenía mucha más graduación que la mayoría de los que estábamos allí. ¡Pero si todavía no hemos hecho los exámenes de finales

Lo mejor fue encontrarse con algunos personajes del pasado… compañeros de clase a los que no se les veía desde primero. Os juro que esto ocurrió de verdad: Estaba yo con mi coca-cola en la mano, mi clutch en la otra hablando con un chico del turno de la mañana; de pronto llega uno y me dice: “Hombre, qué tal Cris, ¿cómo estás?” Contesto que bien, pero mirándole con raro intentando descifrar su cara, recordar su nombre…. Pongo cara de no-sé-quién-eres-creo-que-te-equivocas y me dice: “¿No te acuerdas de mí?”.

¿No es evidente que no?

- No te ofendas, pero no….

- Íbamos juntos a clase en primero…

Dios, qué mala memoria tengo….

Sigue: - De hecho nos sentábamos al lado.

- ¿En serio?- Empiezo a preocuparme…

Tras varios intentos que hizo el pobre chico intentando que me acordara de él se marcho. Yo desde luego que en su lugar habría marchado a la primera. Una retirada a tiempo es una victoria.

Nos cierran el restaurante. ¿Y ahora…? Kapital. No vuelvo. Algún día escribiré auna entrada sobre esta discoteca....Demasiado grande, demasiada gente, huele mal… Cada tanto un sobresalto –creo que por eso que se llama megatrón… una máquina que suelta humo que huele a golosina- y por supuesto ciega. No de alcohol, que conste sino de las luces de mierda que me parpadeaban continuamente en la cara y de las cuales no se podía una refugiar. Yo, el alma de las fiestas, la que siempre aguanta hasta la hora que sea con todos sus centímetros de tacón, me fui de la fiesta antes de lo normal.

Para colmo me tocó un taxista rarito… pero esta es otra historia… sólo digo que entré en el coche y olía a porro.

Menos mal que el año que viene me vuelvo a graduar…

viernes, 28 de mayo de 2010

SOS Graduación en tres horas.

Hoy me gradúo (bueno, tengo la fiesta de "voy a intentar terminar este año"). No sé qué ponerme. En pcas horas tengo que estar en el salón de actos y ni he comido ni me he quiado el pijama. Cojonudo.

Opción 1: Vestido verder muy muy muy muy muy corto. Con encajes. Precioso. Las monjas (sí voy a una universidad religiosa) no me dejarán subir a por mi banda ni mi pin de antigua alumna.

Opción 2:  Vestido negro no tan corto pero sí muy ajustado. Más discreto, sobrio. En la fiesta de después  ni se me verá.

Opción 3: Vestido gris de comunión, anchito, con manguitas frufrú y con largo adaptable... La media de edad de la gente con la que me gradúo es de veintitrés. Ya tengo dos años menos si me quito otros dos pareceré la hermana pequeña de alguno.

Opción 4: Llevar un vestido para el acto y otro para la fiesta. ¿Dónde me cambio? ¿No es un poco ridículo?


SOS.

martes, 25 de mayo de 2010

Anatomía post- abandono por parte del novio.

- Ainss... creo que me duele el corazón.
- ¿En serio? ¿Mucho?
- Espera...¿? Ah, no, espera que el corazón está al otro lado...
- Dios mío, la estamos perdiendo...

miércoles, 19 de mayo de 2010

Mala cocinera...

Desde hace un año me he aficionado a la comida japonesa. Y digo aficionado porque no soy forofa del sushi y del pescado crudo, sino adicta, únicamente, al niguiri.

He intentado hacerlo en varias ocasiones pero jamás he conseguido nada si quiera que se le parezca…. Y es que hasta se me ha llegado a quemar el pescado crudo. No, no es que sea idiota –creo- ni que no entienda el significado de crudo –que para el caso sería lo mismo, idiota-, sino que mientras preparaba una cosa, dejé el pescado donde no debía… en la vitro, que por cierto estaba encendida.

Pero es que tampoco tenía dónde dejarlo… en mi casa nadie cocina así que en una de las miles de reformas que mi madre ha hecho en casa –las odia, pero es adicta- se deshizo de lo prescindible de la cocina…. Vaya, que dejó la vitro, el fregadero, un microondas y una triste campanita que no sé si funciona. Ni una encimera, ni un horno… nada, en su lugar hay un enorme sofá donde poder comer tumbado si te da la gana, eso sí, comida preparada.

Una vez tuve que hacer un trabajo para Ciencias de la Naturaleza y su Didáctica. Apasionante… tenía que hacer ¡una receta de cocina creativa! Y explicar todos los procesos que se iban dando… que si ósmosis, que si…. Bueno, no me acuerdo, pero vaya que mi plato creativo terminó siendo una fajita al microondas. Pues hasta para eso tuve problemas… Usé la vajilla buena que tenía un ribetillo dorado… y ale, en vez de fajitas lo que hice fue crear un microclima dentro del microondas… -jeje viene perfecto el nombrecito, aunque sea redundante- Aquello parecía una tormenta eléctrica… una cantidad de rayos impresionante y ¡tenía hasta una nube! Aunque evidentemente mi nube era del humo de lo que se estaba quemando, no de vapor de agua…

Tan mal se me da la cocina que cuando estoy sola me inflo a bocadillos… y eso que me da pereza hacerlos...menos mal que mi metabolismo parece que de momento me lo permite y perdona…. –aunque los Levis, no-. Pero ya para colmo de los colmos, resulta que soy maniática de la limpieza aunque vaga para limpiar… ¿solución? No ensuciar. Y me diréis que comer pan sin ensuciar es imposible… pues aunque parezca mentira yo ya lo he conseguido. Es un arte, una acrobacia, lo nunca visto… vaya, que como bocadillos encima del fregadero.

Por cierto, en el trabajo me saqué un ocho…

jueves, 13 de mayo de 2010

La afición atlética... me sonroja....

Ayer iba en el metro justo después de que el Atlético de Madrid ganara la copa. Justo en el andén de enfrente me encontré con eso:




Conmigo había otra chica mirando (a la cual no conocía, pero que su cara me sonaba un montón) y de repente ví que se iba... con paso ligero. Miro, los del andén me miran y entonces me doy cuenta...

Nos estaban cantando...¡Quítate la ropa! ¡Quítate la ropa!

Vaya, que guardé mi cara y me fui de allí lo más rápido que me permitieron mis taconazos... que vergüenza...

No se cuál de todas las aficiones es peor... o mejor, porque después de esta, tengo un mes de autoestima alta.



miércoles, 12 de mayo de 2010

SÍ y NO.

Un maravilloso día de primavera, con dos bolsas de mocos colgando de mi nariz allá por comienzos de los noventa fue cuando comprendí por primera vez en mi vida, el gran y complicado engranaje de ésas dos palabras hasta entonces para mí sin significado: NO y SÍ.


La verdad es que me llevó a más de un quebradero de cabeza, -literal-. Andaba yo jugando con mis barbies –aún no sabía decir mucho, pero palabras como zapato, bolso, vestido y falda se repetían a menudo en mis juegos- cuando oí discutir a SuperMamiFashionista (SMF) con SuperMaridoPacienteAguantaTó (SMPAT). Recuerdo vagamente el tema de la discusión… pero sé de seguro que ella no tenía nada en claro….

SMF: Pues ya no me da la gana.

SMPAT: Pero si quieres vamos, que a mí me da igual.

SMF: Que ya NO quiero.

SMPAT: ¿Pero por qué?

SMF: Pues porque me hacía muchísima ilusión pero como me has dicho eso ya no quiero ir.

SMPAT: Entonces sí que quieres ir.

SMF: Sí.

SMPAT: Pues vamos.

SMF: Que ya NO quiero.

Él pierde la paciencia y decide marcharse a otra cosa…. Ella me mira y me habla.

- ¡Pero que se ha puesto a ver la tele! Este es tonto, que yo quiero ir….

(Yo pienso, tú eres tonta, que no sé porqué no berreas y pataleas para ir…) De pronto él vuelve, con las llaves del coche en la mano, las gafas de sol puestas… y le dice: “venga anda, vamos que te lo pierdes”. Ella me mira y entonces me da la gran lección de mi vida: “Cuando quieras decir sí, di que no, cuando sea no, tú di que sí”.

Vale.

NiñaFuturaAdictaAlCafé hace una montaña de cojines encima del sofá: “Mami, ¿me puedo subir?” Ella contesta: “No hija, no puedes”. Mi cerebro, esponja-cualquier-cosa escucha NO pero procesa SÍ.

Caída primero rebota contra la puerta y luego de cabeza al suelo.

AdolescenteFuturaAdictaAlCafé va a su primer campamento. El chico guapo le pide salir. Ella dice NO. Él dice: pues peor para ti.

AdictaAlCafé hace dos años:

ElMismoPeroMio: ¿Vienes a casa a comer?

Yo: No.

- ¿Seguro?

- Seguro, NO.

- Hmmmm… Te espero a las dos.

Un NO, es No a la primera, tal vez lo sea a la segunda, pero es SÍ a la tercera.

martes, 4 de mayo de 2010

Propuesta de ley de una ciudadana comprometidísima.

No sé qué ministerio debiera ocuparse de esto, pero ruego, encarecidamente una ley que establezca las condiciones mínimas de higiene para personarse en edificios y espacios públicos. Suplico la creación de una Dirección General de Higiene –como la DGT- y que incluso haya un personal de seguridad que garantice –valga la redundancia- la seguridad higiénica de los ciudadanos. Así creamos empleo y todo. Además propongo que se multe a aquellos que incumplan las normas de higiene presentes en la ley lo que sería una reeducación para muchos, una putada para otros, un alivio para algunos y una forma de llenarse los bolsillos para los políticos. Si es que es perfecto.


Necesitamos un ambiente desprovisto de riesgos para la salud psicofísica de los ciudadanos, hay que proteger a las personas y al medio ambiente en general, contra los riesgos que directa o indirectamente afectan a la salud, la seguridad y el equilibrio ecológico –y a veces hasta mental-

Presento algunas situaciones que esta ciudadana concienciada consideraría como faltas graves:

Situación número uno.
Voy por la calle y de frente viene un tío que sale del gimnasio que tengo al lado de casa. Un tío bueno, vamos. Me mira, le miro, nos miramos –¡sé conjugar verbos!- y de pronto empieza a girar la cabeza, sin apartar la mirada de mí y hace jjjjjjjjpuag toma ya, escupitajo al canto. Le cortaría las pelotas. ¿En serio pretende ligar así?

Situación número dos.
Vas en el metro a las ocho de la mañana. Línea seis, sin aire acondicionado. El tren hasta arriba de gente y hasta arriba de mierda. Nadie se agarra a las barras de arriba a menos que:
A) Haya mucha gente y no tengas otro sitio donde agarrarte –a esas horas hasta el culo de tu novia está ocupado-
B) Mides dos metros.
C) Tienes complejo de mono.
¿Por qué? Por que huelen mal, y lo saben. ¿Será posible que la gente huela mal ya desde las ocho de la mañana?

Situación número tres.
Tengo que llevar la música a tope. Lo he descubierto esta mañana. Se me habían olvidado los cascos en casa…. De pronto oigo detrás de mí jjjjjjjjjjjjjpuag. Un chico que no da la sensación de ser del gimnasio de al lado de mi casa. Le miro con cara de asco, él me mira con cara de “¿qué?”
Sigo andando, pienso que habrá sido otro. Y vuelvo a oír ese sonido asqueroso que me da ganas de vomitar. Jjjjjjjjjjjjjjjjjpuag. Miro atrás y es que no hay nadie más que el chico ese. Le vuelvo a mirar con cara de asco –más que antes- y él me evita la mirada. Al menos este ha terminado por sentir algo de vergüenza.
Al menos con la música no lo hubiera oído.

Situación número cuatro.
¿Por favor es que la gente no tiene para un mísero clínex? ¡Si en muchas farmacias de los regalan! O una servilleta de tela por lo menos….
Por favor, una sanción para aquellos que estornudan en su mano y luego se agarran de las barras del metro o del bus sin ningún reparo.

Situación número cinco.
Una de las peores imágenes que guardo en mi cabeza –por desgracia- es la de los tíos sentados en el metro con las piernas abiertas y las manos ahí mismo. Si quieres demostrar hombría deja de rascarte las pelotas y cédele el sitio a mi abuela.

Situación número seis.
Por favor…. Que no sois futbolistas…. ¡¡Usad pañuelos para sonaros los mocos!! Nada de soltar el mocarro soplando por un orificio mientras te tapas el otro….

Situación número siete.
Por mear en la calle te puede caer una pedazo de multa… vale, pues multemos también las necesidades mayores….

Situación número ocho.
Si sudas mucho date bien de desodorante y por favor, no vayas a las tiendas y te pruebes las camisetas….

Situación número nueve.
A) Vienes de hacer deporte. No te descalces.
B) Es verano. Llevas unas manoletinas muy monas, pero de plástico. No te descalces.
Situación número diez.
Los piojos no son mascotas.

Situación número once.
Totalmente verídico. En un autocar. Un señor se descalza y plante su pie en el reposabrazos de la de delante. Un pie con uñas amarillas, lleno de callos y tan tieso que hasta tiene la piel rajada. Pero qué tío más guarro. La pobre chica de adelante coge una bolsa y empieza a vomitar. ¡Lo juro! Esto es para cortarle el pie e incinerarlo. Pero como vivimos en un país libre y democrático con un soborno bastará para que no le metan en la cárcel más de un día, aunque se merece un año entero aprendiendo a hacer pedicuras haciendo prácticas con sus compañeros presos.

Situación número doce.
Multa para todos aquellos que van al baño y luego no se lavan las manos. Tocan el pomo de la puerta... y tu también después de haberte lavado las manos -¿para qué?- .
Tal vez debiéramos colocar y mantener en lugares visibles avisos o carteles que indiquen medidas de higiene a los ciudadanos…. Que los grifos vengan con manual de instrucciones y que los champús tengan que venderse al lado de las cervezas – en vez de al lado de las compresas-.
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