miércoles, 5 de octubre de 2011

Cosas raras y guays de esta ciudad.

Hay unos asientos en algunos vagones del metro de Londres que me hacen mucha gracia porque no sé qué es lo que tienen que hacen sentarse a la gente como si estuviese cagando. Así que nunca me siento en ellos. 

Fiestas en casas londinenses que parecen la sesión Zombie de la Sala Heineken. O un DJ y un sistema de sonido de la leche, drogas por todas partes y demasiada gente. 

Vivir con dos alemanes es infinitamente peligroso... demasiada cerveza. No me he terminado una y ya me han sacado la siguiente. Siempre les digo que esperen, que aún no he terminado y se ríen de mí porque bebo muy despacio. Y porque soy bajita y me emborracho enseguida. 

Sentirse desgraciada en un sentido cómico.  Cuando a una le baja la regla y no sabe qué tampax comprar porque no entiende lo que pone en la caja. 

Mis vecinos de arriba follan salvajemente. Y me tiembla la habitación y yo solo puedo pensar en la griera de mi armario. 

Como Spotify no sabe dónde estoy no tengo límites. ¡Qué maravilla!

Y mientras escribo ésto es lo que ocurre en la casa de enfrente: Un chico está plastificanto a una chica con el papel transparente de la cocina mientras ella está asomada a la ventada pidiendo desesperadamente un cigarro.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Primark...

Primark I: ¡Por Dios qué cantidad de cosas baratas!


Primark II: ¡Por Dios que cantidad de gente estúpida!


Primark III: ¡Por Dios qué cola taaaan larga!



lunes, 26 de septiembre de 2011

Notas personales:

Digamos que el hecho de que a fecha de hoy esté en casa con dos camisetas, un jersey de lana y una bufanda puestos es un poco preocupante...


Los ruidos procedentes de la casa de al lado (o la de al lado de al lado): una mujer maldiciendo en un idioma raro de narices y gritando demasiado a alguien que parece no responder; también creo que es para preocuparse.


Se me va la pinza. Esta mañana he oído unos ruidos rarísimos, algo así como si alguien estuviese dando martillazos en una tubería. Os juro, que he sentido el suelo temblar (sólo un poco). He bajado al piso de abajo (obviamente, no puedo bajar al de arriba) y he preguntado a una de mis compañeras de piso que si sabía que ruido era ese. Me ha mirado con cara de preocupación y me ha preguntado, curiosa, que de qué ruido estaba hablando. Creo que mi cerebro está haciendo cosas raras y que también es para preocuparse.


También (y ya la última) me parece preocupante el haber utilizado la palabra preocupación y derivados en todas mis notas personales.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El asfalto de Londres me odia. No me ha salido ni un triste coleman (ni un derrape mal hecho...) 

Pero he patinado sobre mojado sin perder el control.

Y he patinado por la izquierda adelantando autobuses. (Pero que no se entere mi madre...)




*Actualizado. Mi madre ha aprendido a usar facebook en un día y ha leído esto mismo en mis estados de facebook. A lo que la mujer, ofendida me escribe:


"Ya me he enterado.Todavía no me he quedado ciega ni tonta."

martes, 20 de septiembre de 2011

Me compro un móvil chachi-guay del paraguay y

1. No entiendo al vendedor porque es un tercio francés, un tercio inglés y un tercio de no sé donde y no hay quien pille una palabra.

2. Cuando lleog a casa me doy cuenta de que no sé cuál es el pin. 

3. Tengo internet y no sé qué mierdas en el móvil pero como las instrucciones son en inglés no me entero de nada.
 
4. Lloro...


Y como me ha dado morriña me he ido a un restaurante español. Lo cual ha estado muy bien, excepto porque ahora me duele la tripa de la cantidad de cosas que me he comido... 
Desde ayer vivo en Londres. Un venazo, un impulso...igual que cuando me corté el pelo. 
Aquí os dejo las notas a mí misma que me he ido dejando desde que pisé el aeropuerto de Barajas. 


Londres I. Cosas normales: Andar por el aeropuerto y que a tu lado pase alguien corriendo lo que hace que aceleres el paso. 
Comprar un rímel de 50 euros y que no se corra al llorar. 
Que un australiano me ofrezca un clínex y me diga que se siente culpable al verme llorar.



Londres II. Cosas raritas: Ponerme gafas de sol en el aeropuerto y que me confundan con Mónica Cruz. 
Tener la sensación de que los aviones son pájaros enormes muy majos.


Londres III. Cosas desorbitantes. Nada aún aparte del venazo que me ha traído hasta aquí.

Londres IV. Porno: La mayoría de los ingleses tienen orejas de soplillo.


Londres V. Hay que joderse: Me he dejado la tarjeta de crédito en Madrid, una semana muerta de hambre. 
Hay una grieta de un tamaño preocupante en mi armario.
Hay una cosa anti-ratones que me parece que es para preocuparse.



Londres VI. Hay que joderse (otra vez). Me he levantado una hora ates porque se me olvidó cambiar la hora en el móvil. 
Y encima me he dado cuenta cuando iba a salir por la puerta...


lunes, 29 de agosto de 2011

Ufff....

Definitivamente soy una de los 276.000 españoles que NO TIENEN DERECHO a tener ASISTENCIA MÉDICA. Que sepáis que la seguridad social de gratuita no tiene nada. A pesar de que hace ya 24 años que se universalizó la seguridad social en este país, TODAVÍA siguen existiendo lagunas que dejan fuera a los propios españoles de esta puñetera prestación sanitaria universal. Mierda de país.... menos mal que me voy.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Compras compulsivas.

El haber estado dos días completos sin fumar junto a mis altos niveles de ansiedad debido a las circunstacias han derivado en una compra compulsiva de ropa. He comprado tanta que comprar más ya no me satisface. Así que me he comprado una mesa.

domingo, 7 de agosto de 2011

Fever of everynight.

Un verano super movido....
No he parado hasta que hace dos días la fiebre me obligó. Aunque la verdad es que no me puedo quejar...

He hecho de todo, locuras que hasta hace una semana me parecían  impensables, he tenido conversaciones de los más absurdas, he leído trococientos libros (unos mejores que otros, todo he de decirlo) y he estado en bastantes sitios.

Entre ellos Razo, en Galicia, donde estuve una semana durmiendo ilegalmente en un párking. Me explico: estaba prohibido acampar -que no pernoctar- así que cada noche sacábamos la tienda de campaña y la escondíamos entre los dos coches de un par de amigos. Incómodo, un poco, pero se supone que soy joven y deportista y que aún puedo aguantar estas cosas (aunque ciertos inicios de arruguitas en mi cara me avisan de que no va a ser así para siempre).

Pues allí estuve tratando de hacer surf (es más difícil de lo que parece, sobre todo cuando una tiene fuerza 0 en los brazos y pánico a los tiburones invisibles e inexistentes) y en el Roxy Longday.

Laas premiadas del día. Por ahí ando yo, pero no os voy a decir cuál soy...

Luego vino un amigo mío escocés a visitarme una semana. No he aprendido más que nuevas formas de insultar a la peña en inglés. Y la verdad es que me sigue pareciendo un idioma cursi si se trata de insultar. No hay nada que suene mejor que un "gilipollas" gaditano o un "me cago en tu puta madre y en los cuernos de tu padre" granaíno. Bueno, estamos hablando de gente que toma té en tazas de porcelana con grabados florales a las cuatro de la tarde todos los días, no pueden insultar mejor. 

Le llevé a la playa después de untarle crema solar 50 plus, no me gustaría que me viesen con un guiri-cangrejo, entre otras cosas porque ya era bastante rubio, alto, y tenía los ojos muy azules, como para que intentaran timarnos en todas partes. Fuimos a Las Negras, Almería. Él a evitar ponerse colorado y yo a ponerme negra, que no es lo mismo que "que me pongan negra" o "que me ponga una negra". 

Luego Granada, donde entre tapa y tapa creo que me emborraché a diario. Vuelta a Madrid y más juerga. Hasta que mi cuerpo ha dicho basta y ha piyado una infección de garganta. En fin, os traeré chicha en el próximo port, lo prometo.... 


jueves, 14 de julio de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

viernes, 3 de junio de 2011

Yo es que soy más de ciudad tropical...

A Minnesota que me querían mandar ¡Sí hombre! Y menos aún después de ver esto:



Bueno, tal vez me lo hubiese pensado dos veces si la oferta fuese Minneapolis o St. Paul. Pero no, querían mandarme a Cottage Grove, un pueblo. Un pueblo de 40.000 habitantes pero un pueblo al fin y al cabo.

Típico lugar donde deshacerse de un cadáver.
No es que tenga nada en contra de los pueblos (que lo tengo) porque si me hubiesen mandado a un pueblo de Virginia, Florida, California… pues me lo hubiese pensado dos veces. Pero maldita mi suerte que de todos los puñeteros estados de USA me ha ido a tocar justo el que no quería (¿Qué posibilidades había de que de 4 estados que me desagradan me tocase uno de ellos?)¿Qué iba a hacer yo, vestida de michelín, en una casa de madera con aislante de “mierda-cómo-pica” pegada a la chimenea todo el día? “Bueno, hay nieve, puedes ir a esquiar” Y una mierda. No duraría ni dos segundos: o me hundo en uno de esos lagos enormes (lugares maravillosos donde deshacerse de un cadáver, por cierto) o me comen los osos.

Además yo no tengo carnet. Eso significa que tendría que ir andando, lo cual me causaría una muerte segura (caminar a -20ªC no es muy recomendable). La otra opción es ir en autobús (y repito, es un pueblo) pero si a los cinco minutos de espera no ha llegado ninguno también sería muerte segura. Además me gustan demasiado las sandalias de fiesta y mi piel pálida-grisácea-verde oliva. El frío de pone las mejillas rojas y la nariz como un pimiento… y desearía conservar la mano del ratón -si hoy, 3 de Junio, tengo la mano del ratón fría, en enero en Minnesota me la amputarían-.

Dormir con los pies fríos es un suplicio, una tortura. Lo que debería ser un sueño placentero se convierte en una pesadilla y las capas de ropa son agobiantes. Las ventanas cerradas supone olor a encerrado, a humanidad, aire viciado.

Típico bosque donde te persiguen los locos
con escopetas de caza.

“Hay animalitos, puedes disfrutar de la naturaleza” Bueno, para eso tengo “La dos” y las estepas castellanas, por ejemplo. O cualquier sitio de España, coña. A mí esos bosques maravillosos de Minnesota donde ir a pasear me dan pánico. Sólo de pensarlo me da un escalofrío: Yo, paseando entre los enormes árboles, el suelo lleno de hojas caídas, precioso todo, y de repente un loco que me persigue con una escopeta de caza. Y los animales… precisos, sí, pero no sé qué tal treparía yo un árbol en caso de que me cruzase con un oso… o cualquier otro animal medio peligroso, un burro, por ejemplo. ¿Cuánto hace que no veo burro? Pues la verdad es que creo que siempre he tenido problemas de vista. Y nunca he tenido un burro a menos de 10 metros así que es posible que jamás haya visto uno.

Si ya me cuesta utilizar un baño ajeno al de mi casa, no digamos un baño ajeno al de mi casa congelado. Orinar cubitos de hielo no debe ser agradable. Encima el sistema médico estadounidense es una porquería. Y es caro. Y yo tiendo a pasarme el invierno moqueando por los rincones, resfriado tras resfriado. Iba a dejarme una buena cantidad de dinero en purés de aspirinas, frenadoles, ibuprofenos y mierdas varias. Cagalera por sobredosis y otra vez con el trasero pegado al baño ajeno al de mi casa congelado.
Podría ser él...

Que sí, que Minnesota para una semana está bien (creo) ¿¡Pero un año!? Estamos mal de la cabeza. Con lo que me gusta a mí poder fumarme un cigarrito con un café en una terraza. A mí el granizado de café no me entusiasma (excepto el de La Coppa d’oro, en Roma). Así que… me voy a Londres, que tienen calefactores en las puertas de los bares para los fumadores.

jueves, 2 de junio de 2011

Grandes descubrimientos III

Llevar el libro durante dos semanas metido en el bolso no sirve de nada mientras quede batería en el i-pod, haya músicos en el vagón del metro o una araña (o cualquier otro bicho en realidad...) merodee por la ventanilla.


Sólo te jode el hombro.
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