martes, 13 de abril de 2010

Cosas de universitarios I.

En clase, en la universidad. Profesor muy científico él. Quiere explicar la existencia de los eunucos. Tras varias razones "Reales" lanza La Pregunta: "¿Una mujer puede violar a un hombre? Es un caso hipotético -yo añadiría surrealista e imposible- ya que en tan situación un hombre jamás diría que no. ¿Alguien sabría contestarme?

Yo me quedo tiesa. Y los demás también. La gente se siente incómoda, no sabe qué constestar. Labios que tiemblan, miradas de reojo. Empiezan a salir teorías. Pues sí por esto, pues no por lo otro... todas según el profesor, erróneas ya que con el estrés de la situación aquello no se levanta.

De pronto, típico momento en que todo el mundo se queda callado cuando sueltas la tontería, y aquí una espabiladilla suelta: "por las mañanas sí". En realidad mi intención era hacer la gracia con mi compi de al lado, no presentarlo como teoría que es en lo que se convirtió.

Tierra, trágame.

lunes, 12 de abril de 2010

Nomada Supermarket.

Aquí os dejo algunas fotos de los desfiles. ¡Un besito!

Berenbaum:







Miuki:









Roberto Navazo: (mi favorito)





















Sublime:












jueves, 8 de abril de 2010

Vicios....

Soy adicta a las revistas. Cada vez que paso por delante de un quiosco tengo que pararme y comprar una. Empiezo con ELLE, GLAMOUR y COSMOPOLITAN. Luego VOGUE y HARPER'S BAZAAR. Luego INSTYLE -¡y eso que no me gusta! y cuando he acabado con las ediciones en español paso a la americana, la inglesa y la italiana. Total que al mes me gasto treinta euros en revistas.... lo que cuestan unos pantalones de Amancio. ¡Lo peor es que los pantalones me los compro igual!

Para ahorrar y permitirme el vicio de las revistas me paso al tabaco de liar -los fumdores jamás dejaremos el vicio por cuestiones económicas, preferimos morirnos del asco y fumar cosas como "jeans"- y en vez de comer pan integral, como pan blanco, que es más barato.....Así de paso entre fumar menos por la mierda del tabaco y comer pan normal cogemos un par de kilitos más y los pantalones de Amancio ya no nos entran....

Necesito comprarme unos vaqueros nuevos. Me gustan unos que salen en el Vogue Italia de este mes....

miércoles, 7 de abril de 2010

Penitencia con efecto retardado.

Antes de Semana Santa me compré un pantalón. Unos Levis estupendos negros, ajustaitos al culete y con el tiro como a mí me gusta. Me quedaban que ni pintaos'. Pero las vacaiones me han pasado una mala jugada.... y ahora el pantalón tiene que pasar una gran barrera: las "carturrijas".

¡Señor que disgusto! Que no me sube el pantalón. Y diréis: "pues cámbialo por una talla más."  Imposible, he perdido el tícket. Ochenta euros de pantalón al rincón más oscuro y estrujado del armario...¿no? Pues NO.

¡Ja! Hoy me pongo a "dieta" -o sea, que me quito la media barra de pan diaria que me como y en vez de gominolas de fresa, comeré fresas- y además hago deporte. De momento he llegado pronto a todas partes, me he subido las escaleras del metro andando. Cuando he llegado a casa he llamado al ascensor, pero sólo para fastidiar al del 5º que lo quería coger, yo he subido andando.

Élmismoperomío me ha diseñado una tabla de ejercicios aeróbicos estupendos. Más le vale que funcionen....adivinad por qué.

En fin, que las torrijas son un pecado. Y ahora me toca hacer penitencia con una semana de retraso....

martes, 6 de abril de 2010

El acompañante.

Esta Semana Santa me he ido a Granada donde vive más de la mitad de mi familia sino casi toda. Tengo primos de mi edad y una hermana un par de años mayor que yo así que evidentemente todo pinta divertido.

Cómo no tiene que haber una reunión familiar, donde se juntan todos los individuos pertenecientes a la familia. Una barbacoa, perfecto. El viernes santo. A la mierda la barbacoa. Lo que iba a ser un festín de carne termina siendo una mesa llena de verde y pan -mucho pan- que quita el hambre. Yo encantada porque tengo que meterme en unos Levis una talla menos así que de momento no me quejo.

El problema llegó a la hora de repartirse los sitios. Por lo general Élmismoperomío nos sentamos con mis primas y hermana junto con sus respectivos. Esta vez él no vino así que a mi madre se le ocurrió la fantástica idea: "Bueno, como esta vez has venido sin pareja, pues te sientas con los solteros".

Es decir mi hermana pequeña -7años- mi prima pequeña -9 años- y el perro.

Menos mal que la verdura se come rápido y los comensales parecían tener prisa por levantarse y pasar rápido al pacharán.....

Reciclar.

Recilar. Eso que ahora se supone que está tan de moda. Eso que todos dicen hacer aunque en realidad sabemos que es mentira. Unos por pereza y otros porque en treinta metros cuadrados uno no tiene para tres cubos distintos de basura.

Aún así pues como que intentan convencernos....

O me diréis que las hombreras volvieron de verdad por gusto.... No es más que una forma más de reciclar, la ropa de tu madre, abuela, tía o la tuya propia de hace treinta años y que te daba pena tirar.

El caso es que hace unos días en un "guateque" que monté en mi casa, uno de mis amigos miró mi cantidad de revistas apiladas y me dijo: "qué desperdicio de papel".  La verdad es que no se me ocurrió otra excusa más que decirle que al menos, las conservaba, como si fueran libros.   

Hoy pensando me viene a la cabeza esa frase de: "El saber no ocupa lugar". Y una mierda. Yo tengo el baño, el salón, el comedor, la cocina, el dormitorio, el estudio, el armario... todo lleno de revistas. Además cada mes tengo que dejarme una pasta en comprar un arsenal de ellas -la verdad que con mucho gusto- y en momentos de crisis pues alguna con un artículo interesante sobre zapatos aunque sea de Septiembre del 2000 a una le sienta bien. Esto sí que es reciclar.

lunes, 5 de abril de 2010

Un nuevo amor.....

En cuanto las ví me enamoré de ellas. Preciosas, favorecedoras, justo lo que andaba buscando.


En realidad la primera en verlas fue mi madre, la versión española de Carrie, un poco más mayor y morena. La tía arrampló con tres pares: uno para ella, uno para la hija de una amiga suya -también fashionista oye, tengo que dedicarles un post- y otro para mí. ¿No es genial tener una madre así?
¿No son preciosas?

miércoles, 31 de marzo de 2010

¿La relación perfecta?

Tengo un par de amigas cuya relación es perfecta. Sus respectivas parejas son hombres de buen ver, estilosos, inteligentes, deportistas, detallistas, divertidos.... lo tienen todo y además lo usan a la perfección en su relación. Mis amigas son tan felices con ellos que cada vez que hablan de los viajes, las sorpesas -o viajes-sorpresa-, los regalos, las palabras o cualquier cosa de su relación las demás acabamos con una percepción muy distinta de nuestras propias relaciones. A veces surgen preguntas: "¿Cómo es posible que no haya caído yo en eso?, ¿porqué mi novio no es tan detallista?, ¿de verdad eres capaz de hacer esa postura?" A veces surge cualquier sonido que hace ver que no sabemos qué decir o que demuestra admiración: "Ohh.., ah..., wow..., uff!" y en otras ocasiones asoma la cabeza de la envidia de cualquier forma: "Ya, claro, ja!, sí hombre, ni de coña, mentirosa, cuanto más grande sea el regalo mayor culpabilidad, eso es porque estáis al principio de la relación...." Pues no señor, una lleva tres años y la otra dos. Les tenemos una envidia asquerosa pero también inevitable. La envidia de algunas es sana, la de otras no, desde luego, pero afortunadamente este -aún- no es mi caso.

El caso es que a este tipo de amigas de relación perfecta se les ha denominado revienta-relaciones, destroza-relaciones, cabronas y un millón de cosas más que no necesitan mención. Así que el otro día mientras charlaba animadamente con Elmismoperomío salieron en conversación unas cuantas parejas entre ellas las de mis dos amigas. Yo le dije a el con mucha tranquilidad que en concreto el novio de una de mis amigas debería dar un curso sobre cómo ser un buen novio  -tendría el éxito mundial garantizado-. Hablamos de la perfección de su relación pero Elmismoperomio hizo una reflexión increíble. No sé qué habría bebido ese día pero fue de veras, impresionante, el momento de mayor concentración de sangre que tuvo en el cerebro desde hacía un par de décadas por lo menos. Hablando de una de las parejas, ella veinticinco, él vientiséis, ambos guapos, inteligentes y pudientes.... dice (cuidado que va):
"Lo que le pasa -refiriéndose a mi amiga- es que tiene una autoestima de mierda y no puede creerse que un tío así quiera estar con ella, se siente tan insegura con respecto a lo que él siente por ella que no han pasado la primera fase de la relación, en realidad, por muy perfecto que te parezca todo en esa pareja, no es más que una relación estancada y asentada en la inseguridad por lo que aún viven en esa fase de romanticismo en la que cualquier detalle que te demuestre que el otro te quiere es suficiente para pedirle que se case contigo o para al menos devolverle el favor, ya sea con una noche entera de sexo o regalándole un viaje. Desde luego que ella no es la única culpable, a él le pasa algo parecido solo que desde su perspectiva de hombre, que ya sabes cuál es".

Toma ya. Pues la pareja que llevaba dos años lo ha dejado. Se que la otra no va hacerlo pues según la teoría de Elmismoperomío el problema está en la inseguridad y por lo menos ella no es de esas....

Bueno, ya sabíamos que no es oro todo lo que reluce....

lunes, 29 de marzo de 2010

La Cenicienta que no quería comer perdices.

http://www.mujeresenred.net/IMG/pdf/lacenicientaquenoqueriacomerperdices.pdf

Un cuento que leer....

Divorcio.

Sarindi y Saruni, una pareja de cisnes del santuario de aves de Slimbridge se han divorciado. ¿Los cisnes se divorcian? Por lo visto sí.... de hecho, llegaron de su migración con nuevas parejas, ya han rehecho su vida y todo.

Se están volviendo inteligentes....

Traductores....

Tengo ahora mismo puesta la tele, en concreto Popular TV Madrid. Están televisando la celebración en el Vaticano previa a la jornada mundial de la juventud. No voy a meterme en temas de religión, me niego, sino que me voy a meter con el traductor.

El cantante Nek ha dado un testimonio precioso pero el señor traductor no ha traducido ni la mitad, es más lo que ha dicho se lo ha inventado. Ha sido incapaz de traducir bien una sóla pregunta de la presentadora y por lo tanto las respuestas tampoco tenían mucho que ver con la realidad.

Voy a hechar mi currículum en esta televisión como traductora de italiano. Es que no sabéis hasta qué punto llegaban las burradas....

viernes, 26 de marzo de 2010

El campamento.

Hoy voy a contar una terrible experiencia que tuve en mi primer campamento. Es una anécdota dolorosa y vergonzosa donde las haya…. Si alguno de los allí presentes lee esto, por favor, recuerda mi cara en aquél momento antes de reírte.


Mi primera gran experiencia con el campo la tuve a la edad de trece años. En plena adolescencia, con la sangre dulce como decía mi novio de entonces –era un romántico- y el trasero del tamaño de una bola de Pilates.

Los dos primeros días fueron geniales, arañas patilargas por toda la tienda y chicos que iban y venían por las noches. Todo estupendo, hasta que le vino el periodo a una de las siete chicas con las que compartía la tienda. Horror, desgracia, maldición, conspiración hormonal: el resto de mis compañeras se contagió ¿será posible?

La sangre tuvo que atraer a todos los millones de bichitos con capacidad para picar en un kilómetro a la redonda. Desde aquél fatídico día me levantaba con moratones de las picaduras, se me irritaba la piel de rascarme y encima me pillé un catarro alucinante. Me picaron tanto que cuando ya no quedaba ni un milímetro de piel en que alimentarse, tuvieron que buscar otro lugar donde picar. Así que una noche en la tienda de campaña mientras me daba los primeros besos con mi romántico noviete de campamento, una araña me picó en un ojo. Zorra, no tenía otro momento para hacerlo. Entre llantos me lavé el ojo y me planté medio tubo de pomada epitalizante en el ojo, pomada que mi madre metió en mi mochila y que no pensé que utilizaría.

Total que entre la picadura, que me dejó el ojo rojo e hinchado y el estado de mi cara debido al catarro –una herida en la nariz por irritación, labios cortados y unas ojeras como el Gran Cañón- casi hasta me beatifican.

Pero lo peor está por llegar. Alrededor del séptimo día tuve El Percance. Tranquilamente por la mañana fui al baño antes de desayunar. Lavado de cara, pipí, cepillado de dientes, peinarse, lo que viene a ser el ritual femenino de cada mañana de una adolescente. Crucé medio campo y bajé la cuesta que daba a parar al “comedor”. Me siento y empiezo a servir el desayuno para mí y una amiga que estaba a mi lado. Le doy un sorbo al cola-cao y de pronto un pinchazo casi-en-la-zona. Me atraganto, toso, me ahogo y mientras, otro pinchazo un poco más abajo. Me levanto medio encogida, me miran, alguno se asusta, un monitor intenta hacerme la maniobra para sacarme lo que sea que me esté ahogando. Dejo de toser pero los pinchazos siguen. Cada vez más fuertes y con mayor frecuencia. Intento correr hacia el baño. Subo a duras penas la cuesta en la que tropiezo y por supuesto me jodo las rodillas –unas dolorosas heridas cuyas cicatrices aún presentes me recuerdan este fatídico momento de mi vida-, cruzo el campo, mi amiga me sigue a lo lejos. El monitor mira desde la lejanía preocupado. Llego al baño, me encierro, me bajo el pantalón y lo veo.

Una hormiga roja tan grande como mi trasero de entonces ¡Ahí metida! Desde ese día siempre que voy al baño observo detenidamente lo que hay en él, por si acaso… Y desde luego que no volví a bajarme los pantalones en el campo.

jueves, 25 de marzo de 2010

Cosas de niños III.

Examen de Geografía. 6º de primaria:
Mapa físico de Europa. ¿Sabíais que en Europa hay una Península Americana?

lunes, 22 de marzo de 2010

En un bar.

Mientras esperaba a una amiga en un bar de mi barrio, lugar peligroso para encontrarse a algún conocido, estoy bebiendo un café y fumándome un cigarro y efectivamente, puntual se me acerca mucho uno que me desnuda con la mirada y al que al cabo de un buen rato le digo: “¿hola?” . Sigue mirándome como buscando algo en mi cara, me señala y me pregunta: perdona pero tú, ¿eres tú? En este punto de la conversación ya me siento como en otro mundo, en una realidad paralela en la que he perdido la memoria en un accidente de tráfico y no reconozco a nadie…. Bueno, supongamos que soy María del Carmen Ortiz Cubo, ama de casa, divorciada con dos hijos. Si, efectivamente, soy yo, María del Carmen Ortiz Cubo soy yo, claro. Así que bajo la mirada de todo el bar le respondo: “Sí mira, te juro que yo, soy yo”.


Se queda pensado mientras me hace un repaso de arriba abajo. Me dice “te recordaba más alta”. Se me cae el cigarro al suelo, la camarera al otro lado de la barra se ríe y le pregunta si quiere algo. Él no responde, me sigue mirando con cara rara como si no terminara de reconocerme, como si fuera yo la que hubiese empezado la conversación. Le respondo: “Siento que te hayas llevado tal desilusión pero esta es mi estatura de siempre”.

Se gira, parece que se va a ir, que ha comprendido que no me conoce. Yo miro a la camarera que sigue ahí mirando. Se acerca el camarero con gesto de “por si acaso” observando con interés al hombre. De pronto se gira y me pregunta: “Bueno y, ¿qué haces aquí?”. Pienso, ¿de qué coño conozco yo a este tipo? Contesto: “Partiendo de que en alguna parte debo estar, si hubieses observado lo que estoy haciendo de la misma forma en la que me has mirado de arriba abajo, te habrías dado cuenta de que me estoy bebiendo un café mientras me fumo un cigarro”. Los camareros se ríen y la pareja de ancianos de al lado también.

El tío de repente parece como que sale de un sueño profundo y me dice: “¿Nos invitas a una copa?”. Los allí presentes se ríen conscientes de la situación pero yo me asusto. Y es que a menos que estemos ante una persona con un problema de carácter gramatical, que no importaría demasiado, si el problema es de personalidad múltiple pues sinceramente, me veía un poco en la mierda. Me quedo callada y un hombre cuarentón con una buena panza y con la facha de alguien que se pasa su vida entera en un bar le dice: “Claro”.

¿Conspiración?

El rarito me mira, yo le miro a él y me dice: “Venga”. Bueno, en vista de que el otro parece dispuesto a invitarle a algo le digo: “Para poder invitarte a algo necesito cómo mínimo, saber qué quieres”. Me mira, le miro y me contesta: “Pensaba que eso ya lo sabías”. “Vale, siento muchísimo darte la segunda atroz desilusión en tan pocos minutos pero hoy, la vidente portátil me la he dejado en casa”.

Él suspira y con cara de “¿tengo que pensarlo todo yo?” va al camarero y le pide un whisky doble. El camarero me mira, yo le miro y le digo que no pienso invitarle. El hombre cuarentón hace un gesto de aprobación y le dice “Sírveselo”.

El rarito coge la copa vuelve a mirarme, yo le miro a él y me dice “Venga”. ¿Venga qué? Pienso yo, y como si me hubiera leído el pensamiento dice: “Invítame”. “Creo que te va a invitar él” digo, señalando al cuarentón. “Además, para poder invitarte necesitaría en primer lugar y como mínimo saber quién eres y en segundo lugar dinero para poder pagarlo”. El tío con un movimiento brusco se gira hacia el cuarentón le da la mano y le dice: Luis, encantado, gracias por la copa. En ese momento –gracias a Dios, al fin- llega mi amiga. Entre saludos y besos no me doy cuenta de lo que ocurre pero cuando me doy la vuelta el rarito y el otro están teniendo una charla bastante amena. ¿De verdad necesitaba darme el coñazo a mí para ligar con el otro?

Dependientas....

El otro día se me acabó la crema de la cara, esa que una se pone debajo del maquillaje. La verdad es que la que había estado utilizando me iba bastante bien pero como soy una zorra con las marcas quería probar algo nuevo y que a ser posible, venga en un tarro bonito –y ya si regalan una bolsa de la marca en miniatura, mejor que mejor-.


Entré en El Corte Inglés –van a tener que pagarme por hacerles tanta publicidad, ¿o eso también lo cobra la SGAE?- y entré en el campo de batalla, la sección de cosméticos. Cuando conseguí esquivar los balazos de colonias baratas y mega ofertas de cremas que te destrozan la cara, al fin vi a una dependienta libre y sin muestras. Estaba de espaldas por lo que sólo podía ver un uniforme horrible y una coleta mal hecha.

“Perdone” digo, con voz de buena persona. Se da la vuelta y veo a Amy Winehouse versión La Cañada Real. A eso añádele tres piercings, roña en el cuello y un postizo evidente.

Intenté no dejarme engañar por las apariencias así que le pregunté por una crema apta para mi tipo de piel: seca, mate y cetrina. Me mira de arriba abajo y me pregunta qué es lo que quiero. Perpleja le vuelvo a explicar que quiero una hidratante que utilizar antes del maquillaje que no sea muy grasa. Me mira, le miro, me hace un repaso de arriba abajo y me dice: “sí”.

Nos quedamos así lo que parece una vida hasta que me pregunta: “ya, pero qué crema quieres”. Me quedo perpleja: “Bueno, lo que quiero es consejo”. Me mira, la miro y me dice: “¿Consejo? De esa no tenemos en esta marca, pregunta en otro mostrador”.

¿Me estaba vacilando? ¿Era nueva? ¿O gilipoyas?
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