martes, 13 de julio de 2010

London 1.

Londres me está dejando anonadada por completo. Aquí pasan cosas rarísimas como por ejemplo, que llueva sin que haya nubes. Una solera que ni en Almería, yo tumbada en un parque having a sunbath y ¡ale! No lo había visto en mi vida.

Luego lo de la moda. Yo vine aquí pensando que Londres era una de las capitales de la moda. Y una mierda. Escritores de blogs de moda… siento daros tal desilusión. Mucho mito internacional…. Resulta que soy la única persona en Londres que lleva cascos enormes a lo retro. Y la única con tacones. Es muy curioso, las mujeres son capaces de llevar traje con deportivas y salen de fiesta con manoletinas o chanclas de playa. Son más listas que nosotras, desde luego, pero visten peor.


Lo bueno es que aquí puedes ir vestido como quieras… o desvestido. Y es que aquí a 20 grados la gente tiene calor… y salen a sudar la camiseta que nos llevan en la bici. He visto hasta gente descalza por la calle como si nada. Un señor ayer con su traje y corbata y los zapatos en la mano. ¿Os imagináis descalzos por la Gran Vía? Hay algunos que se atreven a bañarse en Hyde Park. No os imaginéis bañándoos en el Manzanares, os darán arcadas. Y lo mejor de todo, ¡gente jugando a las palas! No he visto algo tan español fuera de España en mi vida. Además con lo seco que tenían el césped aquello parecía más una playa española que un parque inglés.

Luego están los ingleses. LOS ingleses, machos, hombres, pocos. Son más finos que un espagueti con tutú. Y muy poco ligones. Así no se practica ningún idioma. De hecho, el único tío que he ha hablado ha sido el recepcionista de mi residencia a la cual dedicaré un post entero por merecerlo más bien poco.

Cambiando casi por completo de tema, tenía que mencionar la espectacular celebración que se hizo en Londres por el mundial. Los ingleses iban todos con Spain! así que fue bestial. Os dejo alguna foto.







Picadilly español.

Tengo tantas cosas que contar que no puedo hacer un único post. Paciencia, chicos.

domingo, 4 de julio de 2010

Vacaciones, rebajas y vampiros.

Os creeréis que después de dos semanas sin actualizar voy a tener un millón de historias que contar…


Pues NO. No me ha pasado nada porque casi no he salido de casa. Me he pasado estos dos días saciando mi sed de revistas de moda tumbada en una hamaca, tomando el sol y bebiendo de té frío. Sobre todo tomando el sol… Porque me voy a Londres y si no, voy a parecer de allí y así se liga menos.

Pero a pesar de bronceadores, tomates y zanahorias, cremas protectoras autobronceadoras, maquillaje y alguna cosa más que no os cuento porque me mataríais por irresponsable, sigo de color gris –es lo que tenemos las sicilianas y, en mi caso, potenciado por los efectos del tabaco- y paliducha. Ni un poco de moreno… ni si quiera de rojo. Es como si fuese inmune al sol. Como si mi piel segregara por sí sola factor protección 100. Tal vez sea una vampira, como dicen en la saga de crepúsculo, o una vampiresa, como se ha dicho toda la vida. Iba a decir que lo mío pasa de castaño oscuro, pero es más bien lo contrario y no conozco la expresión. Y es que so hasta brillo al sol, produzco un destello que ciega al que me mira por completo, lo que por cierto es un mecanismo de defensa totalmente eficaz contra adolescentes hormonados, culturistas hormonados, viejos verdes, chuletas de cuello de camisa para arriba, adictos sexuales y demás seres que se tirarían todo lo que se mueve.

Total que aparte de tomar el sol nada, hasta que me he puesto a preparar la maleta. Siempre he hecho unas maletas perfectas, ordenadas, con todo lo necesario. Soy una maniática del orden por lo que tal actividad me ha entusiasmado siempre. Pero ahora me voy un mes. A ver quién es capaz de, siendo adicto a la ropa, hacer una maleta para tanto tiempo que no sobrepase los veinte kg. Desde luego que yo no.

Total que para irme a Londres he descubierto que con todo lo que hay en dos armarios de sorprendentes medidas no tenía ropa suficiente. Así que me he ido de compras. A las rebajas. ¡Han caído millones de cosas! Entre ellas dos pintauñas del H&M, que ahora se llevan mucho. Me he comprado justo los dos que nadie se ha comprado. Uno naranja fosforito que juraría que hasta se ve en la oscuridad y otro de color lila, más discreto… y que con mi blanco reflectante de piel me hace parecer un muerto.


Pues que ya me voy. Intentaré buscar internet allí para contaros el largo viaje y tortura a los que me voy a someter. Y a Dios pongo por testigo que leeré todos y cada uno de vuestros blogs y me pondré al día. Total, no conozco a nadie allí y no tendré nada mejor que hacer (es bromilla… con cariño, ¿eh?).

Un abrazo fuerte a todos, deseadme, otra vez, suerte.
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