viernes, 25 de junio de 2010

Aviso a seguidores :)

Ahora mismo estoy jodida no, lo siguiente, que no sé cómo se le llama porque soy de LOGSE (por eso los de mi generación y alrededores decimos esa frase tan absurda con la que he empezado).

Mañana tengo el último exámen. Si Dios o mi profesor quieren (porque ahora mismo depende más de ellos que de mí... en realidad depende más de Dios porque el profe es un vampiro chupa materia-gris) no tendré exámenes hasta febrero del año que viene, porque como soy de LOGSE he desarrollado una capacidad sobrenatural para copiar e inventarme de todo en los exámenes así que los profesores se creen que soy superdotada y se creen todo lo que escribo y claro, apruebo... ¡Y cómo apruebo!Jajaja me da hasta vergüenza admitirlo pero... ¿Qué nota le pondríais a alguien que responde esto a la siguiente pregunta?:

- Qué harías si uno presentara una fractura abierta de la tibia.
- Desmayarme. Llamar a la ambulancia.



A dónde quiero llegar es a que seguramente desapareceré unos días. Porque joder me merezco descansar de todo. Por que ahí va una de modestia: He aprobado todas las asignaturas (de momento) de dos carreras que hago y además me ha sobrado tiempo para:
- Trabajar.
- Tocar el piano.
- Tocar las narices.
- Poner a parir a la SGAE.
- Hacer preguntas estúpidas en el blog.
- Escribir cosas absurdas en el blog (como ésta...).
- Salir de juerga (aunque parezca que no tengo amigos, los tengo).
- Satisfacer necesidades básicas (ejem...).
- Tener una vida social de la ostia.
- Leer cinco revistas de moda en tres idiomas cada una una vez al mes (que me tiro una semana con la tontería...)
- Ver todas las temporadas de sexo en Nueva York en tres idiomas.
- Ver películas americanas tan absurdas como yo.
- Iniciarme en el skate.
- Redecorar mi habitación.
- Ensayar con mi grupo.

Y alguna cosa más que seguro se me olvida (porque los de LOGSE tenemos memoria pez).

Un beso a todos, deseadme BUENA suerte (já, la suerte para el que no sabe, o sea, toda para mí) y que tengáis un felíz verano.

Volveré  (pronto, me temo).

martes, 22 de junio de 2010

No soy una delincuente, ¿verdad?

En uno de esos descansos largos que uno se toma en época de exámenes, me he puesto tan tranquila a tocar el piano. Estaba feliz tocando Satie (que no a Satie...) mientras miraba la sierra por mi ventana abierta de par en par dejando entrar una maravillosa brisa. Entonces he escuhado el cantar de los pajarillos, las motos a toda pastilla, los perros ladrando, las voces de los que pasaban por mi calle.

¡¡¿CÓMO?!! ¿Las voces de los que pasan? Entonces... si yo les oigo, ellos me oyen... Y entonces he parado de tocar. Así en seco.

¿Por qué? Pues porque me ha venido a la cabeza. Ella, la jodida, terrible, temida, asquerosa, ladrona, delincuente y todo lo que se os ocurra, SGAE.

¿Pueden demandarme por tocar algo que no es mío si se oye en la calle?



¿Y si copiara en un exámen de música qué ocurriría?


Por cierto, a quien quiera librarse de la SGAE aunque sólo sea un poco recomiendo la página de la EXGAE:

http://exgae.net/que-es-exgae

sábado, 19 de junio de 2010

No sé ni cómo titularlo...

Ya os hable del japonés que me encanta. El otro día ÉlMismoPeroMío se dignó a invitarme -si, eso cuando paga él...- y yo, claro encantada. Hasta que llegó el postre, claro. Á él le gusta el helado derretido y como estábamos sentados justo debajo del aire acondicionado -en Madrid, ése día de lluvia torrencial y un frío que no te cagas por que aquéllo no da de sí de lo congelao que está- el helado no cambiaba de estado. Él se empezaba a impacientar porque quería comérselo ya ya ya. Entonces yo, como novia excelente y atenta que soy trato de distraerle hasta que el helado esté en su punto:

- Gordo, podemos conversar mientras el helado se derrite... (Le llamo gordo con tono cariñoso... pero en realidad intento hacer mella psicológicamente aunque eso sí, de forma suave y discreta, para que se cuide un poco, creo que se llama manipulación sugestiva)
- Yo no quiero hablar contigo.

Yo pongo cara de lja@shkKqí8QRX (ni smile de pago podría describir mi cara en ese momento)

- Tú no has querido follar conmigo, yo no quiero hablar contigo.

Auch...Creo que se nos jodió el postre a los dos... bueno, joder joder no creo que sea la palabra....

miércoles, 16 de junio de 2010

El día que hacienda me hizo llorar


Hacienda. Ya está, ya habéis hecho un gesto raro con la cara. Sólo con oír esa palabra las emociones afloran y producen reacciones tales como: “¡hijos de las gran pu(piiiiiiiiiiiii)!” (ha tenido que devolver) o “que les jodan” (no le han devuelto) o una simple sonrisilla (los más pícaros que, o les han devuelto –entonces lo dirían- o no declaran)
Este año por primera vez en mi vida he tenido un contrato (cutre, cutre muy cutre) he visto lo que era una nómina, lo que era tener un salario, lo que era no llegar a fin de mes, etc. en cambio mi primera experiencia con hacienda fue hace unos años…(Dios, no tenía porqué…)

Cuando aún era una adolescente flacucha de ésas que llevan el sujetador de adorno me puse a “trabajar” en un despacho de abogados como… secretaria-ayudante-chica de los recados-esclava, como sea que se llamara ese trabajo. Entonces, yo tenía pinta de niña dulce disfrazada de adulta (y eso que tenía dieciséis añazos) y parecía que iban a rompérseme los tobillos con mis pedazo de tacones (ellos me han acompañado toda la vida).

Y he aquí que la súper-madre-jefa-dictadora-curranta-fashionista dice que hay que hay que hacer unos papeleos en hacienda. Los subordinados agancharon todos a la vez la cabeza y el silencio era demasiado… madre, ¡qué tensión! La situación era igualita que en las películas americanas de policías cuando dicen que uno tiene que ir de infiltrado y nadie se atreve. Pues yo, la nueva, con ganas de salir de allí y fumarme un pitillo sin que me vieran me ofrecí voluntaria. Pero aquí no hubo nada de película americana donde uno dijera: “no, es demasiado peligroso, iré yo”. Qué va. Fue como en las películas españolas: vale, vas tú. Suerte.

Me dan las instrucciones: Llegas, coges número, te pones en la cola, esperas tu turno, les dices que te firmen esto y te den aquello. Te dan una copia sellada y ale, ya está. Pues ale tan contenta que me voy después de que la súper-madre-jefa-dictadora-curranta-fashionista me diese las instrucciones fumándome un cigarro… todavía me mareaba al fumar.

Entro. Busco la máquina de los numeritos. Hay cuatro. Voy al de la recepción y le pregunto de qué cacharro cojo el número para bla bla bla. Me dice que la segunda empezando por la izquierda.

Bueno, cojo el número y me siento a esperar. Espero. Espero. Espero…. Una hora y media. Aún así no desespero, voy a hacer algo que ninguno de mis compañeros se atrevía. Me toca, llego a la mesa. Le cuento al hombre lo que quiero con una seguridad y un plante sorprendentes para una chica de mi edad. Entonces me suelta: “ya bueno, si eso está muy bien, pero primero tienes que rellenar el formulario 036 y después ya si eso vuelves”.

Hora y media y me falta el puto formulario 036. Temblé, me puse roja, se me corrió el maquillaje, los pelos se me pusieron de punta. Vale, me irrité y todo mi semblante se fue a la mierda.

Voy a recepción y pregunto de dónde saco el formulario 036. – En las ventanillas del piso de abajo-. Vale. Voy al piso de abajo y hay seis ventanillas y una cola inmensa en todas menos en una. Me voy a la vacía y pregunto. Me dice que en la segunda.

Cola de veinte minutos. Llego y me dice que no, que el 036 es en la tercera. La que más cola tiene. Media hora después estoy en la ventanilla.

-Buenos días- digo. No recibo contestación.

- Necesito el formulario 036.

- ¿Cuál?

- El 036.

- Ya, pero que cuál de todos….

- ¿Cuántos 036 hay?

- El A036, el B036…

- Pues no sé es para bla bla bla…

- Entonces el B036. Son dos euros.

- ¿¡¡¡¡Dos euros!!!? ¿Por un trozo de papel?

- Sí. Bueno vale.

Me da un taco de papeles enorme. Vuelvo a la primera cola de todas, la del número. Otra hora esperando. Me toca. Llevo el taco de papeles habiendo rellenado sólo los datos que me….



- Pero esto no está relleno. Tienes que rellenarlo. Y lo tiene que firmar.

- Pero yo no pinto nada en esto, yo no lo puedo firmar…

- Pues yo no puedo hacer nada sin la firma.

Llamo al despacho, cuento la situación. El tío por supuesto me hecha de la mesa, que hay mucha gente esperando. me dan los datos que me faltan para rellenar el formulario y me explican por qué no hace falta esa firma, que se lo diga al tío o que me vaya a otra mesa, que ése es imbécil.
Vale, tengo que coger número otra vez. La una y media. Cojo número por tercera vez y en ese momento me viene uno y me dice que ya no me atienden que cierran.

Lloro a moco tendido, tendré que volver mañana…

sábado, 12 de junio de 2010

A pesar de mis exámenes y del ritmo de vida que llevo estos días tenía que pasarme por aquí. No lo he podido evitar.

Hablando de bolas chinas. Yo pregunto, mi amiga (la destroza-relaciones) contesta:
- ¿Y eso no se sale?
- Hombre, si hago fuerza a lo mejor...
- Pero tía que porquería.
- Qué va...
- ¿Y eso cómo se limpia?
- Pues con agua, como todo.
- Eso sí que es una porquería.

En este momento de la conversación me salta otra de mi amigas:
- Tía pero tú qué te crees que es eso...
- No lo sé, por eso pregunto.
- Ya pero es que vaya preguntitas... tú que te crees, ¿que tu churri te mete su pene esterilizado o qué? A ver las cosas se limpian pero es que tú eres una enferma.

Vale.

Esta vez con otro grupo de amigas. Hablando de los efectos secundarios de la píldora.
- Pues yo engordé, me puse como una foca.
- A mi se me pusieron unas tetas impresionantes.
- A mí me cambiaba el humor cada dos minutos.
- Yo oía grillos.

¡¡¡¡¡¡¡  @33ls8qK ¿QUÉÉEEEEEEEEEEE????  SBF ksfa???¿¿¿¿¿!!!!!
Y se hizo el silencio. Todo un bar repleto de universitarios aún con las hormonas como adolescentes nos mira.

- ¿Se puede saber qué coño te recetaron?
- Eso le dije a la tipa...
- ¿Y qué te dijo ella?
- Que dejara los anticonceptivos, tomara valium y pasara una época de abstinencia...

Qué daño hacen los exámenes, los ginecólogos y los anticonceptivos.

domingo, 6 de junio de 2010

A punto de estrellarme.

No, no ha sido con el coche. Es más, aún no ha pasado pero va a ocurrir ya mismo. Mi órbita alrededor de mi escritorio se va haciendo cada vez más pequeña, está perdiendo la inmensidad que me había preocupado de crear como diosa anti-estudio que soy a lo largo de todo el curso. Pero parece que mi cuerpo se resiste a pasar unas pésimas vacaciones enjaulado en una habitación haciendo lo que debería haber hecho durante ocho meses (¡He tenido que contar con los dedos los meses!). Cada vez estoy más cerca de convertir mi cerebro en un pobre meteorito espachurrado contra una montaña de apuntes. El pobre…

No, no estudio astronomía. Aunque lo parezca… lo que pasa es que todavía estoy en las nubes y me veo más cerca de la luna que de aprobar un examen.

Cualquier cosa me vale con tal de no estudiar. Me parece más interesante estudiar mi propia órbita que los tipos de entrenamiento.


Con esto quiero decir que tengo intención de abandonar temporalmente el blog. Tomar un descanso por exámenes (qué poco sentido tiene esto). Aunque sólo lo intentaré. Porque yo funciono bien bajo presión así que lo más probable es que las cosas más sorprendentes y dignas de mención me ocurran en esta época. Vamos que se supone que cierro pero que abriré de forma clandestina de vez en cuando, seguro.

A los que me leéis y también tenéis exámenes… suerte para los que no sepáis.






martes, 1 de junio de 2010

Lo remedios de la abuela... y alguna cosa más.

Cuántas veces habré discutido yo con mi abuela. Numerosas, incontables. Y no porque sea una mala nieta –que de hecho soy buenísima- sino por lo que una considera de la otra tonterías.


Esta misma mañana: yo, con los ojos inflados, con estornudos continuos y deseando que las plantas dejen de practicar su peculiar y puritano “acto sexual” me estoy echando suero en los ojos. Viene mi abuela y me dice:

- Hija mía (que digo, soy su nieta, pero me llama hija, como todos los mayores de sesenta años, que se empeñan en llamar hija a cualquier mujer menor que ellas) ponte abéñula, que eso es muy bueno, que llevo toda la vida poniéndomelo y eso te deja los ojos mu bién.

- Ya, te los deja muy bien si tienes los párpados resecos (la abéñula es algo así como la vaselina más grasienta de lo normal).

- Pues te la pones negra, y así te pintas verás qué bonita te queda.

- Voy en chándal, no me voy a pintar.

- Pero que la abéñula negra es mu buena, échatela.

- Que no….

- Que sí hija, verás qué bien que te quedas.

- ¡¡¡Que NOOOOOOO!!!

Mi camiseta bonita de hacer deporte, tintada de grasa negra.

Esto ha sido hoy…. Luego está lo de la pomada “halibut” para lo que sea, da igual que te duela el hígado, que te hayas roto el fémur, tengas una ampolla o necesites abortar. El “halibut” lo consigue todo. Consigue sacar de quicio a cualquiera.

Y oye luego lo de llegar a casa, decir hola y que me suelten:

- Mira la Belén lo que dice….

- Acabo de suspender el examen de mi vida, me importa una mierda.

- Hija, mira que eres mal hablada, así no llegas a ninguna parte, tienes que ser más educada….

- Sí como Belén, ¿no?

Y ya una conversación que casi me mata. Bueno, casi me mata cuanto quiso ponerme agua oxigenada por vía intravenosa, pero eso ahora es lo de menos… Es la conversación de “mujer a mujer” cada vez que venía con un novio nuevo que le gustaba (casi todos mis novios le caían bien…)




- Hija, no le dejes que parece muy buen chico, es muy formalito….- yo mientras pensando en la bolsa de maría que lleva en la mochila, que huele que tira pa’ tras, por la otra parte….-

- Hay no sé abuela, es muy pronto, ya veremos qué pasa.

- A ver hija, es que tienes que… bueno, ya sabes, arrimarte a uno pronto, que si no te quedas… ya sabes… pa' vestir santos.

- Abuela tengo dieciocho años, me quedan por lo menos veinte para encontrar un novio.

- Pero es que a esas edades una ya no anda como para lucirse…

- ¿Y qué? El físico es lo de menos…

- Sí claro, ¿tú te crees que a un chico cómo “X” (mi novio de aquél entonces) le va apetecer tener hijos con una que se quita el sujetador y dice la temperatura del suelo?

- Yo no quiero tener hijos.

- Pues te desheredo.

- Ya me desheredaste cuando tenía diez años y me disfracé de Spice Girl.

- Bueno mira, yo te aconsejo que no le dejes, porque es muy difícil encontrar a un chico como ése, con esta juventud de ahora…

- Lo que tú digas....

- No me estás haciendo caso...

- A ver es que es tan sencillo como que no le quiero.

- ¿Y eso qué más da? Lo importante es que te quiera a ti y que sea formal.

- Joder….

- Ésa boca, niña.

- ¿Y Belén qué…?



La sabiduría de las abuelas. No tengo palabras….
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