domingo, 4 de julio de 2010

Vacaciones, rebajas y vampiros.

Os creeréis que después de dos semanas sin actualizar voy a tener un millón de historias que contar…


Pues NO. No me ha pasado nada porque casi no he salido de casa. Me he pasado estos dos días saciando mi sed de revistas de moda tumbada en una hamaca, tomando el sol y bebiendo de té frío. Sobre todo tomando el sol… Porque me voy a Londres y si no, voy a parecer de allí y así se liga menos.

Pero a pesar de bronceadores, tomates y zanahorias, cremas protectoras autobronceadoras, maquillaje y alguna cosa más que no os cuento porque me mataríais por irresponsable, sigo de color gris –es lo que tenemos las sicilianas y, en mi caso, potenciado por los efectos del tabaco- y paliducha. Ni un poco de moreno… ni si quiera de rojo. Es como si fuese inmune al sol. Como si mi piel segregara por sí sola factor protección 100. Tal vez sea una vampira, como dicen en la saga de crepúsculo, o una vampiresa, como se ha dicho toda la vida. Iba a decir que lo mío pasa de castaño oscuro, pero es más bien lo contrario y no conozco la expresión. Y es que so hasta brillo al sol, produzco un destello que ciega al que me mira por completo, lo que por cierto es un mecanismo de defensa totalmente eficaz contra adolescentes hormonados, culturistas hormonados, viejos verdes, chuletas de cuello de camisa para arriba, adictos sexuales y demás seres que se tirarían todo lo que se mueve.

Total que aparte de tomar el sol nada, hasta que me he puesto a preparar la maleta. Siempre he hecho unas maletas perfectas, ordenadas, con todo lo necesario. Soy una maniática del orden por lo que tal actividad me ha entusiasmado siempre. Pero ahora me voy un mes. A ver quién es capaz de, siendo adicto a la ropa, hacer una maleta para tanto tiempo que no sobrepase los veinte kg. Desde luego que yo no.

Total que para irme a Londres he descubierto que con todo lo que hay en dos armarios de sorprendentes medidas no tenía ropa suficiente. Así que me he ido de compras. A las rebajas. ¡Han caído millones de cosas! Entre ellas dos pintauñas del H&M, que ahora se llevan mucho. Me he comprado justo los dos que nadie se ha comprado. Uno naranja fosforito que juraría que hasta se ve en la oscuridad y otro de color lila, más discreto… y que con mi blanco reflectante de piel me hace parecer un muerto.


Pues que ya me voy. Intentaré buscar internet allí para contaros el largo viaje y tortura a los que me voy a someter. Y a Dios pongo por testigo que leeré todos y cada uno de vuestros blogs y me pondré al día. Total, no conozco a nadie allí y no tendré nada mejor que hacer (es bromilla… con cariño, ¿eh?).

Un abrazo fuerte a todos, deseadme, otra vez, suerte.
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