martes, 20 de septiembre de 2011

Me compro un móvil chachi-guay del paraguay y

1. No entiendo al vendedor porque es un tercio francés, un tercio inglés y un tercio de no sé donde y no hay quien pille una palabra.

2. Cuando lleog a casa me doy cuenta de que no sé cuál es el pin. 

3. Tengo internet y no sé qué mierdas en el móvil pero como las instrucciones son en inglés no me entero de nada.
 
4. Lloro...


Y como me ha dado morriña me he ido a un restaurante español. Lo cual ha estado muy bien, excepto porque ahora me duele la tripa de la cantidad de cosas que me he comido... 
Desde ayer vivo en Londres. Un venazo, un impulso...igual que cuando me corté el pelo. 
Aquí os dejo las notas a mí misma que me he ido dejando desde que pisé el aeropuerto de Barajas. 


Londres I. Cosas normales: Andar por el aeropuerto y que a tu lado pase alguien corriendo lo que hace que aceleres el paso. 
Comprar un rímel de 50 euros y que no se corra al llorar. 
Que un australiano me ofrezca un clínex y me diga que se siente culpable al verme llorar.



Londres II. Cosas raritas: Ponerme gafas de sol en el aeropuerto y que me confundan con Mónica Cruz. 
Tener la sensación de que los aviones son pájaros enormes muy majos.


Londres III. Cosas desorbitantes. Nada aún aparte del venazo que me ha traído hasta aquí.

Londres IV. Porno: La mayoría de los ingleses tienen orejas de soplillo.


Londres V. Hay que joderse: Me he dejado la tarjeta de crédito en Madrid, una semana muerta de hambre. 
Hay una grieta de un tamaño preocupante en mi armario.
Hay una cosa anti-ratones que me parece que es para preocuparse.



Londres VI. Hay que joderse (otra vez). Me he levantado una hora ates porque se me olvidó cambiar la hora en el móvil. 
Y encima me he dado cuenta cuando iba a salir por la puerta...


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