martes, 21 de diciembre de 2010

Que se mueran los feos II. La venganza.

Las segundas partes nunca fueron buenas pero mi relato es una excepción. De hecho deja por los suelos a la primera, que no era más que un intento de comedia para niños. Esta vez se trata de una película gore, en serio.

(Por cierto, una nota sobre el título. Se llama la venganza a secas porque no se me ocurría cómo llamar al vengativo… se aceptan propuestas, en serio… ¿se nota que no veo demasiadas pelis de miedo?)


El profesor de Élmismoperomío bien podría haber sido un Josh Holloway.

Bueno, allí estaba yo el sábado. La verdad es que ese día mi autoestima pegó un subidón. ¿Recordáis que os dije que la profe se marchaba a una boda? Pues trajo un sustituto. De hecho ese día también faltó el profesor de Élmismoperomío, que por cierto estaba buenísimo (el profe, digo). Rubio, ojos claros, deportista, gracioso… aaaainnnnss… Y a mí me tocó el profe en prácticas, que era simpatiquísimo (en serio, esto no va a mala leche)


El caso es que a pesar de que yo había sido la mejor del grupo ése día me llevé más correcciones que ninguno. “Termina de girar el tronco después de giro” (tocamiento de tronco) “deja el peso en la pierna de delante” (tocamiento de tronco) “Pesas demasiado poco tienes que ponerte totalmente recta para abajo sino, no bajas” (tocamiento de tronco) y “cuidado con los de atrás que te llevan por delante” (me coge de las manos y me baja un buen tramo mirándome a los ojos). ¡Ah! Añadir que cuando casi me caigo al bajar de la silla me abrazó y casi se cae conmigo. Vosotros si queréis podéis decirme que sólo veo lo que quiero y que en realidad lo que pasó fue que de verdad no terminaba de girar, no dejaba el peso donde debía, en realidad estoy mega-gorda y me embalaba y los de atrás no me esquivaban sino que me saltaban. También podéis pensar que en realidad él miraba la enorme verruga que tengo en la nariz y que yo me abalancé sobre él en la silla. Pero que sepáis que yo estoy del todo convencida de que ése estaba coqueteando conmigo.

Total que de pronto dejé de hacer las cosas tan mal y el profe me ponía todo el rato de ejemplo. Que si Cristina hace los giros perfectos, que si escucha cuando le hablan, que era un espectáculo, etc. Aquí fue cuando empecé a temer por mi vida. No por el profe sino por los demás; como siguiese diciendo lo perfecta que soy en voz alta mis compañeros iban a odiarme.

Por cierto que la chica atractiva no volvió. Una pena porque era bien… simpática.
Entonces llegó el domingo. Mi profesora volvió (sin resaca, por cierto) y la verdad es que nos metió bastante caña.

La pista estaba hasta arriba, jamás había visto tanta mierda en una nevera. Una gilipollas a la que le tengo muchas ganas casi me saca un ojo con un bastón de esquí. La muy subnormal sin tener ni idea se subió hasta arriba y se tiró en recto como si nada. Gritando iba haciendo que todos los que estábamos en “su camino” no sólo nos cagásemos en los pantalones sino también en todos sus ancestros. Esa nació sin permiso del universo y ahora el universo lo paga con los demás. No hubo sangre. Aunque personalmente nada me hubiese hecho más feliz que verla estampada contra una pared, atravesada con un esquí y con los bastones hincados en los ojos. Pero bueno quede complacida con el pollo que le montó mi profe.

Entonces mi profe nos contó que una vez a ella la arrollaron con una tabla de snow. Y tenía una herida… con puntos.

Justo dos minutos después el chico guapo casi me parte a mí en dos con su tabla. Hubiese sido bastante asqueroso. Porque a pesar de estar desangrándome habría tratado de matarle. Aunque me temo que casi me lo hubiese merecido… Os explico por qué.

¿Recordáis que os conté que nos caímos los dos en el mismo sitio por el hielo? Pues era verdad. Pero creo que él piensa que cayó por mi culpa y después de los halagos que recibí el sábado no pudo evitarlo más. Y tenía que vengarse.

Bueno, no lo consiguió. Y encima la profe le dio un par de gritos.

Por cierto el siguiente en caer fue el prepotente. Se metió una buena toña en la rabadilla.

La pareja sobrevivió. Aunque después de todo tuvieron que llevar a un amigo suyo que andaba por allí al hospital porque en una caída se le salió el hombro. No hubo sangre. No sé si hicieron el amor.

Creo que sobreviví porque la mala de película era yo pero nadie se dio cuenta. Me da miedo mirarme al espejo.






martes, 14 de diciembre de 2010

Que se mueran los feos.

El fin de semana pasado empecé un curso de snow en la nevera gigante que hay en medio de una estepa castellana. El primer día bien, mi rpofe, una chavala majísima, pareció sentirse satisfecha por los logros de algunos de los que estábamos en la clase, sobre todo de los míos.

No voy a alardear de lo bien que se me da, aunque podría hacerlo, sinceramente.

¡Qué coño! Se me da genial. Estoy hecha para el deslizamiento, ya sea sobre uno esquíes, cuatro ruedas, una tabla o mi culo.

El segundo día no obstante, fue más doloroso. Caerse de espaldas y dal un volteo para atrás con una tabla que pesa casi como yo inmovilizando mis pies y con cinco capas de ropa en plan cebolla (la verdad es que odio la expresión "ir como una cebolla", la usa todo el mundo y no sé porqué la relaciono inconscientemente con el mal olor) es jodido a la par que incómodo. Lo peor fue el momento en que mi gorro (blanco y con brillantitos, acabado en punta y con bolita arriba. Es monísimo y me queda de muerte) salió disparado pista abajo en tal caída y yo era incapaz de llegar a él... y tampoco creáis que allí alguien iba a echarme una mano. No por maleducados sino por falta de cierta competencia para el deslizamiento sobre la nieve.

El caso es que el segundo día, cada cuatro metros, entre caída y caída, pude observar cierto fenómeno que me resultó más que curioso. Mi grupo de snow cumplía a rajatabla el guión de una película de miedo americana. Veréis:

Tenemos siete personajes.
1. Chica joven, bastante atractiva. Está animadísima con el curso, desprende una energía que os aseguro es envidiable. Tiene toda la pinta de que está intentando demostrar algo.
2. Chico guapo, joven, con ropa de nieve chuli. El tío bueno, vaya.
3. Hombre de mediana edad. Majo pero un pelín prepotente. Dice que ha practicado cantidad de deportes y que antes de hacerse muy mayor y no poder, quería probar el snow. Personalmente no me creo lo que dice. Pienso que está ahí por que es incapaz de envejecer con naturalidad. Se cree un cahvalín.
4 y 5. Van juntos porque son la típica pareja pegajosa que hacen todo juntos menos el amor. Bueno, esto no lo sé, pero parecen ser algo puritanos. Creo que ella me mira mal cuando hablo con su mitad. Es rubia...
6. Profesora. Típica mujer menudita pero atlética y mona. La típica chica a la que las demás odian por hacer "cosas de chicos" de forma femenina. A mí me encanta.
7. Yo misma.

Bien, una vez descritos por encima los personajes ésto es lo que ocurre:

La chica 1 se cae. Tiene aguetas del día anterior y le duele todo. Se la ve desanimadísima y decide dejarlo.
El chico guapo y yo nos metemos una toña impresionante por culpa del hielo. Él no se levanta, parece que le ha dolido mucho. Yo me siento y hago inventario; me falta el maldito gorro. Le miro y le pregunto qué tal está. Me dice que: akds@ksdfj???? la muñeca. Me fijo en las mías. Estás infladas, como los tobillos de las señoras mayores. Me empieza a doler. Tengo que encontrar mi gorro. 

Voy en su búsuqeda y cuando me reincorporo al grupo el chico guapo ya no está. Caído en combate.

Bien, la chica guapa y el tío buenorro han desaparecido. Al final de la clase la profesora, que es la siguiente más guapa, dice que el próximo día no puede venir.

No sé si veis por dónde voy. Os voy a ser totalmente sincera: estoy acojonada.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Un coche, una mierda de perro y una caldera que explota. Más o menos...

Sigo aquí no he abandonado. He tenido una semana terrible enfadada con el mundo así que he evitado escribir para no herir sentimientos.

Todo empezó la mañana del domingo cuando andando hacia cierto maravilloso parque de Madrid con mi tabla de long pisé algo. Primero sonó como una corteza al crujir luego como una masa blanda y pringosa. Efectivamente, era una mierda de perro. Y era tan grande que casi me pringo hasta los pantalones. Me acordaré del desgraciado cretino del dueño de ese perro toda mi vida, en serio.

Por la tarde tenía ensayo con el grupo. Habíamos quedado en el local a las 19.00 horas. Élmismoperomío y yo salimos de casa tres cuartos de hora antes. A los cinco minutos el coche se quedó parado en una calle de un solo carril por donde pasa cierto autobús sin número denominado "la guarra" "camioneta" y que yo he apodado "apisonadora". Un Smart, vale. Yo no tengo el carnet así que Élmismoperomío tenía que quedarse al volante. Yo sola intento empujar el coche... cuesta arriba. Por muy pequeño que sea ese coche pesa un cojón y si encima dentro está tu novio el cual pesa dos veces y media más que tú es imposible. De pronto hay 20 coches detrás pitando y soltanto improperios a punta pala. Él ni si quiera se baja del coche, las explicaciones las doy yo. Dice que pasa de la gente, que se jodan.

Entonces llega la apisonadora con veinte tiarrones dentro. Entre las veinte personas de los coches que pitaban, los veinte del autobús, el conductor del mismo y los cinco que salieron de un bar para mirar a nadie se le ocurrió lo que hubiese sido una brillante idea: ayudarme a empujar el coche. No, de hecho tuve que llamar a mi madre por teléfono para que viniese ella a echar una mano. Élmismoperomío y yo empujamos ellas conduce. De pronto los coches descubren que pueden tirar por otra calle para llegar a su destno. Una tía me confunde con cierto autobús si número (con el primero de sus apodos para ser exactos) y una vez la zona parece despejada un gilipollas (lo siento pero no hay más palabras) viene a toda pastilla hacia nosotros y para en seco justo dentrás de mi trasero. Ese día perdí tres kilos.

No, no llegamos a tiempo al ensayo. A veces salir antes no aporta nada.

Después llegó el lunes. Ya por sí sólo es un día malísimo. Andaba yo con mis converse y pisé un enorme charco. Por algún motivo que desconozco mis pantalones cuado se mojan un poco en el bajo acaban chupando agua hasta las rodillas. Así que me pasé el día entero mojada. (Me juego lo que sea a que mañana llega uno a mi blog buscando algo con "mojada" que no es precisamente el sentido que yo le quiero dar ni por asomo, pero así funciona internet). Además la sala de baile donde trabajo se inundó porque la caldera estalló así que tuve que mudarme al teatro con veinte niñas de 6 años detrás de mí. Me da miedo que se tiren al vacío y tuve que cambiar toda la programación.

El martes me desperté con un tirón en el cuello que no me permitía mover la cabeza hacia ningún lado. Y el miércoles ante mi ansiedad, me gasté una friolera cantidad de compras. Además me he gastado una pasta entre tabaco y golosinas. Yo nunca he sido golosa (otra palabra de estas y tendré que poner límite de edad para leer mi blog) pero esta semana tenía la necesidad de inflarme a azúcar y grasas saturadas.

Hoy me voy de viaje. Y mañana a Sierra Nevada ¡por fin!.
Rezad por mí...

jueves, 18 de noviembre de 2010

Malcriando.

Aún queda mucho para Navidad (ojalá no quedara tanto) pero ya tengo las canciocitas de los anuncios de juguetes martilleándome. Me sacan de quicio los niños que tartamudean el nombre de una conocida casa de juguetes (a ver si os suena: Bi-bi-bizak).
Este año bi-bi-bizak ha sacado un “juguete” que bien podría venderse en un sex shop. Ya no hará falta una botella de plástico de la coca-cola del botellón, ni la pobre botella de cristal de ron que ha sobrevivido al juego de “lanzah y abrihle la cabezaH al queH pasehhhhh”. Ahora y cómo no, con la colaboración de eso que parece un culebrón para adultos pero en realidad dicen que es una serie para niños, Patito Feo, te podrás llevar la botella de casa. ¡Yuju!
Sí señores, han sacado el juego de la botella para niños. Yo ya me estoy moviendo en círculos.
Ésta es la descripción exacta que se da del producto:
Juego que plantea el desafío de contestar una pregunta, cantar, bailar, y actuar como los personajes de la serie del Patito Feo. Los jugadores se deben colocar alrededor de la botella y hacerla girar. Al parar, ésta indicará qué personaje es escogido para realizar el desafío en ese turno. Incluye dos tipos de juegos "verdad o atrevimiento" o "verdad, atrevimiento y beso".
Incluye: 1x Juego gira la botella patito feo.
Presentación: Caja a todo color.
Edad mínima: 6 años.

Un juego muy familiar, sí señor. Me dan arcadas sólo de pensar en jugar a esto “familiarmente”.

Yo sacaría una versión menos ñoña que incluyese las minifaldas-cinturón a cuadros de uniforme escolar, los pendientes de oro y el armario para los minutos felices.

lunes, 15 de noviembre de 2010

¡Que vivan los amigos!

Hoy mando un email para proponer a mis amigos que se apunten conmigo a un curso de snow en cierto centro comercial de cierta capital de nuestro país que tiene cierta pista de nieve artificial. Las tres primeras respuestas han sido las siguientes:

- ¿El xanadú es ese centro de consumo que incluye una nevera gigante sobre la estepa cerealista en la que no nevaría ni a hostias?

- eeeeeeeeeeese mismo.

- Gracias por la aclaración. Resedvadme 15 entradas, con cocacola y extra de patatas nike microsoft.
Iré con unas cuantas avutardas y asisones para que vean que el progreso de la economía es fundamental y las sacrificaré para comérmelas en el thanksgiving day tras meterles un silbato en el ojete.
Ah! y me compro un par de tablas y unos trajes y nieve plus. Pediré un crédito al Bank of Ireland.

Junto a esto una canción como archivo adjunto. Punkarra total anti-centros comerciales.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Observación nada importante.

A saber:

Que en la página 29 del último catálogo IKEA (tal vez no lo diferenciéis del resto, pero bueno) hay unos niños mirando la tele.

Pues bien, está apagada.

Estos suecos sí que saben ahorrar.

Cuatro horas haciendo cola en la secretaría de la universidad dan para mucho.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cosas que me aporta el trabajo.

Siento en el alma teneros algo abandonados pero el trabajo es lo que tiene, que se queda con el tiempo libre... el múy egoísta no me deja ni un poco.

Sin embargo he de recvonocer que mi trabajo aporta cosas geniales; desde una voz reasgada preciosa (parezco Dolores O'Riordan, la cantante de The Cranberries), inmunidad antes cualquier tipo de virus (aunque primero hay que pasarlos todos, claro está) y mascotas (seamos claros, piojos) hasta objetos de todo tipo. Debo tener alrededor de cien pulseritas de goma, de ésas que ahora están tan de moda, una colección completa de cromos de fútbol, otra de cartas, tres muñequitos, un bolsito y un pisapapeles (que es una piedra que hoy X le ha tirado a Z a la cabeza... y puede haber un viento huracanado de 200km/h que mis papeles no se me mueven).

Mi trabajo me aporta también un nuevo tipo de sabiduría, un solución a los problemas planteados que no se me habría ocurrido jamás.

Justifica por qué has elegido la frase:
- Por que era la verdadera.

Explica lo que sepas sobre las bayas:
- Son pequeñas porque sino se caen del árbol.
- Son pequeñas porque sino no se pueden tragar.
- Son pequeñas porque sino se rompe el árbol.
- Son pequeñas porque sino se cae el árbol.


miércoles, 20 de octubre de 2010

Destrozamiento....y tags.

Me he quedado sin voz. Literalmente, mi garganta ha decidido que por ella no sale nada.
Tengo un catarro que me caigo. Y además to' revuelto... He cogido un virus. Claro, trabajo con niños es normal... (y aún no he pasado la varicela, el sarampión y la viruela).
Tengo una muñeca abierta por que al ver que no tenía voz para gritar he pegado un trastazo en la pizarra. La profesora de la case de al lado ha venido a ver qué pasaba....
Los padres de mi alumnos piensan que soy muy joven, que tengo cara de niña y que por tanto no sirvo para educar y enseñar a sus hijos. No saben que la profe de la otra clase que me saca veinte años ha terminado la carrera el mismo año que yo... pero todos la prefieren a ella.
Tengo niños con serios problemas de autocontrol pero que controlan mis clases.
Un niño de diez años me ha dicho que si jugaba con él al teto.
Tengo en la misma clase a un niño superdotado que divide y a otro no tan dotado que no sabe ni escribir su nombre y luego todas las expecciones hayadas entre ambos extremos; es decir, que en una hora tengo que dar unas quince clases particulares y controlar que todos estén en silencio y haciendo lo que tienen que hacer a la vez que reviso todo lo que me van entregando para que lo corriijan y me lo vuelvan a enseñar para revisarlo otra vez para ver si lo han correjido bien.
Como también hago extraescolares sólo tengo quince minutos para comer.
Después de todo eso tengo que ir a la uni.
Que todo el mundo sepa que los tres putos meses de vacaciones que tenemos los profesores son merecidos.

Y ahora cambio la cara. Tengo que dar las gracias a La gata de Diario de una gata en la ciudad y a  Ojizarka de Felicidad escondida  por acordarse de mí. Un besito a las dos :)

Aquí van los tags:

Cuatro cosas que hay en mi bolso:

Lo que lleva todo el mundo: móvil, cartera (aunque un par de veces ha volado) y llaves.
Lo que me encanta llevar: mi compacta.
Cuatro cosas favoritas de mi habitación:
- Todos mis instrumentos musicales…
- Todo lo que tengo en el armario…
- Todo lo que tengo en las estanterías…
- Todo lo que está colgado en las paredes…
Me gusta todo….
Cuatro cosas que me gustan ahora mismo:
- El frenadol.
- El café calentito servido en taza grande.
- Mi cama.
- El mando de la tele.
Cuatro cosas que no sabéis de mí:
- Me he matriculado en la tercera carrera, por si con las otras dos no me da (que de hecho no, no me dan trabajo).
- Hablo tres idiomas.
- Rozo la perfección.
- Busco trabajo estable.
Cuatro canciones que no puedo sacarme de la cabeza:
- Girl with one eye de Florence and the machine.
- Banana pancakes de Jack Johnson (en realidad cualquier canción de ese hombre me encanta)
- In your eyes. Ben Harper.
- Why don’t you and I de Carlos Santana.

1.- ¿Por qué creaste el blog? La verdad es que no lo sé. Simplemente un día me dio un venazo. Estaba en la cama con Élmismoperomío, me acababa de despertar en plan resacosa (las mjores decisiones las tomo cuando tengo una resaca del copón) y dije: voy a escribir un blog. Tenía ganas de escribir y como pa’ escribir letras de canciones no valgo porque soy “mu’ retorcía” y escribir una novela se me hace largo pues me decanté por esto. Y porque siento una necesidad irrefrenable de contar mi vida y quejarme continuamente y mis amigos ya estás servidos..
2.- ¿Qué tipo de blogs sigues? Creo que de todo. Y esto a veces es un problema porque no me da tiempo a leerlos tan a menudo como querría. Blogs de surf, skate, longboard, personales, de poemas, de fotografía, de pintura, de relatos cortos, de humor, de moda, de música…
3.- ¿Tienes alguna marca preferida de maquillaje? No, me gustan todas. Soy adicta a los cosméticos desde que con trece años abrí el neceser de mi madre y sufrí mi primera transformación gracias al maquillaje; fue maravilloso, una versión mejorada de mí misma, era yo pero mucho más atractiva. También desde este día me hice super-fan de los sujetadores con relleno.
4.- ¿Y de ropa? Me gusta mucho Zara pero por la que siento verdadero amor es por Roxy. Y bueno luego me gusta en plan... DIY. Que en mi casa de eso hay mogollón.
5.- ¿Cuál es tu producto de maquillaje imprescindible? ¡Rímel! Y desde que hago long crema de manos que me las lijo que no-veas…

6.- ¿Tu color favorito? Nunca he entendido por qué tengo que tener un color favorito. De pequeña en el colegio tuve serios problemas con esto: una semana mi color favorito era el azul así que todo lo coloreaba de ese color. A la semana siguiente era el rosa y a la siguiente el naranja. Todavía no entiendo por qué tengo que decantarme por uno solo. Y tampoco que Carlos me rechazara por llevar trenzas.

7.- ¿Tu perfume? Amaderados y cítricos. Nada empalagoso, cosas fresquitas…
8.- ¿La película que más te ha gustado? Deep Impact. No sé qué tiene pero me chifla, cada vez que la ponen en la tele me la trago enterita (de hecho anoche la pusieron). También La princesa prometida “me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir”. Amelie por supuesto, me encanta (y no digo que es mi favorita porque entonces sería como todo el mundo).

9.- ¿Qué países te gustaría conocer y por qué? Creo que casi todos los países a los que pudiese ir sola (entiéndase ir sin acompañante masculino) sin correr peligro. De las cosas que me gustan viajar creo que es la que más. Como a todos, supongo…. así que aquí no me sale nada original.

Me tocaba pasar el tag a 10 blogueros pero que lo haga el que quiera… Aunque debéis saber que siento mucha curiosidad y me gustaría leer alguno…:)

viernes, 8 de octubre de 2010

Tres amigas, una cámara de fotos y mezclar alcohol y ropa.

Anoche acudí con mis amigas a la Shopping Night de Mango. No voy a hablar de ropa.

Pero os digo que nunca me lo había pasado tan bien en una tienda. Se puede resumir en 6 momentos:

Momento 1.El cóctail.   Regalaban cócteles preparaos de color rojo y de una conocida marca.  Nos cogimos un pedal impresionante.

- Tía, nunca me había puesto borracha en un Mango. Me he emborrachado en un bar, en una discoteca, en la playa, en mi casa, en casa de mis amigos, en el campus de la uni, en la cafetería de la uni, en los baños de la uni, en la uni, en un banco de la calle, en el parque, en un aeropuerto, en un tren, en el metro.... pero nunca en un Mango.
- Sí hija, ya iba siendo hora.


Momento 2. Nos probamos lo más feo o lo menos ponible de toda la tienda.

- ¡Mira qué bonito! Me lo voy a probar.
- Tía con eso más bien pareces una perdíz.

He aquí la que escribe meneando la perdíz. Sí, se hacer el sonido de la perdíz.
Conste que poner una foto mía es una excepción.
El vestido: Las tres cogemos un vestido (he de decir que éste era bonito). Imaginaos tres tías borrachas en una tienda acaparando el único espejo en medio de to' el tumulto de gente, imitando a las chicas de oro y haciéndose fotos. (Estas no las pongo porque es mu' ridículo).

Los zapatos:
- Estos tienen pinta de ser bueno ¡y son de piel de verdad!- Se los pone - ¡Ay! Estos zapatos son comodí... son una mierda.


Momento 3. A desnudar.
- Me encanta achaqueta, pero me gusta más cómo le queda al maniquí. Voy a probarme la del maniquí.
Y efectivamente, desnuda al maniquí.

Momento 4.En el bar después de comprar. Hablamos de ropa.
- Es que si llevas la Z de Zara estampá en una camiseta puede ser la Z de zorra.
- Y si llevas la doble C de Chanel puede ser de cara-culo.

Momento 5, ver las fotos. Darse cuenta de que en la mayoría tenemos un espontáneo detrás. Siempre el mismo.


Momento 6. Darse cuenta de que el espontáneo era el de seguridad.

lunes, 4 de octubre de 2010

Huecos.

Descubierto hace dos días tratando de aparcar. La que conducía no era yo, sino él. Pasamos delante de un hueco. "Es pequeño" le digo, pero él insiste. Al cabo de diez minutos y una cola de coches detrás decide que le están agobiando. Seguimos y ve otro. "Aquí tampoco cabe" le digo. Él vuelve a insistir pero por fortuna se rinde antes. Mientras yo haciendo ruiditos de impaciencia, a ver si así se da cuenta.

Luego pensando me doy cuenta de que no es la primera vez, es más, ocurre siempre; ve un hueco y va directo.

Los hombres se empeñan en meter el coche en cualquier sitio. Las mujeres en cambio sabemos cuando un coche es demasiado grande para un hueco. Transferidlo al sexo y es lo mismo.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

¡Premio! Pero no es dinero...

Goibniu de Postales desde el Sur me otorga este premio. Muchas gracias por tan honrosísima distinción, me siento muy halagada. ¡Gracias!


Quiero también dar las gracias a mi estilista, mi peluquero y mi shopping assistance. Y cómo no, a alguien a quien se lo debo todo, mi manager.

No, bueno; en realidad las personas que consiguen que este blog mío exista son reales, aquéllos que me rodean y tienen conversaciones absurdas, ocurrencias geniales e ideas descabelladas pero maravillosas. Y por supuesto los que estáis al otro lado, los que de vez en cuando os bebéis un café conmigo y alimentáis esto con vuestra ciber-presencia y comentarios.

También quiero pedir por la paz en el mundo, el final de las guerras, por el uso de “mapa-munis” en todo el planeta y por la erradicación de la confusión que nos acecha desde la era de Confucio.

Otra vez Goibniu, gracias, me ha hecho muchísima ilusión.

Las reglas son las siguientes:

1- Guarda la imagen y posteala en tu blog.
2- Pasa este premio a 12 bloggers.
3- Pon un link a los nominados.
4- Haz saber a los nominados que han recibido este premio comentando en sus blogs.
5- Comparte tu aprecio y pon un link al blog de la persona de la que recibiste este premio.

Los siguientes son los premiados:

Undermind V3 de .Undermind V3, porque me hace reír y porque Kurt Cobain me lo ha pedido. Tienes enchufe, amigo.


Fiebre de Ofú…ahora un blog. Una rubia inteligente más salá que el mar con mucho que decir.

Pilar de Abalorios por sus magníficas reflexiones y sus palabras justas. La sensatez encarnada, vaya. Y además ésas campanillas… da gusto leerte.

ëLMÍN por La ola encendida  maravillosas fotos que me transportan a los lugares que retrata… y que consiguen hacerme morir de envidia.

Sofía Haltrup de The frustated picture  por relatarnos historias con sus fotos y por esa dulce inocencia que a mí personalmente me transmite.


Prometeo de Personas, viajes, música, miradas, lecturas… por magníficos textos con los que muchísimas veces me identifico. Geniales palabras.

 La gata por Diario de una gata en la ciudad Su blog es magnífico para reír y practicar el humor felino. 

Molinos por Cosas que (me) pasan. Porque me encanta su humor, sus historias y porque es una madraza. No paro de reírme con sus entradas.

Fashión con acento porque desde que la leo parece que sé vestir mucho mejor…

IFS de Preguntas en el aire Por preguntona y porque me río mucho con ella.

Aitor de M&M que acaba de empezar. Un tipo que sabe de lo que habla: música. Si la música os gusta os encatará.

Esthertxu por Si me lo cuentan no me lo creo que me encanta porque coincido en muchas opiniones y porque me hace reír muchísimo. 


¡Un fuerte abrazo a todos!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Más claro imposible.

- Ve al grano.
- Pues vamos a hacerlo; total, todo termina ahí.
- ¡Ah! O sea que nuestra relación se reduce a eso, ¿no?
- No, si reducido eso, está…
(Entendido eso por sexo)

 

lunes, 20 de septiembre de 2010

N=7

El otro día ordenando me encontré con una libretita de ésas de colorines, con una espiral y las hojas cuadriculadas. Una libreta de ésas que las adolescentes se compran para que sus amigos se las llenen de dedicatorias (en mi época se llevaba). Como yo era anti-social y no tenía amigos me dediqué a escribir chorradas. Entre ellas una lista de “los chicos de mi vida” y algunas líneas escritas sobre ellos. Quería ser novelista, -con trece años me leí Lo que el viento se llevó y la novela rosa hace mella desde muy corto plazo- y quería escribir sobre mis historias románticas pero por lo que he ido leyendo en el cuadernillo, no duraban lo suficiente como para escribir si quiera una página. Las hay hasta de una línea.

El caso es que de entre las anécdotas hay una especial. No me voy a poner romántico-empalagosa, lo prometo.

Es el número 7 de mi lista (reconozco que me resulta un poco vergonzoso contar esto, pero merece la pena) y se llama N. Empecé con él cuando aún no había dejado al anterior (que también tiene el número siete en mi lista) y mientras me lo pasaba en grande con un alemán que conocí en la playa (número siete también por la coincidencia de fechas, claro está). Por aquellos tiempos (hará unos siete años) yo era una adolescente menudita, flacucha y sin acné (creo que destacaba entre los de mi edad por lo último), una de esas chicas a las que llamaban nadadoras (nada por delante, nada por detrás…me temo que este adjetivo aún me califica).

N era muy pesado. Me llevaba un par de años y con esas edades las diferencias mentales se notan mucho. Él quería hacer cosas que yo no y de tanto insistir me cansé de él. Le dejé por primera vez al mes de estar juntos. Por lo visto estaba tan coladísimo que lloró y consiguió incluso que su hermano me llamase por teléfono para intentar convencerme de que volviera con él. Y le hice caso. Pasamos una semana estupenda juntos (pero separados, porque no nos vimos) y a la siguiente semana ya me había cansado de él (me gustaba otro) Así que le volví a dejar. Esta vez el pobre cayó en lo más hondo y me llamaba tres veces diarias (una después de cada comida, como si hablar conmigo fuese algún tipo de medicamento recetado por algún médico de verdad muy cabrón) y yo siempre le daba largas. Las llamas consistían en él diciéndome lo fantástica que era, que me quería, que quería volver conmigo, que me iba a esperar, que bla bla bla azúcar glas. Mientras yo callada como una perra resoplando cada dos minutos y hablando por el Messenger (estaba enganchadísima, como todos los de mi edad).

Un día de esos que me llamó mi madre cogió el teléfono fijo, me pegó un grito para que cogiese el otro teléfono y yo desganada como nunca cogí el inalámbrico. Ya podéis imaginaros lo que pasó. Después de ¡una hora! pegada al teléfono por fin conseguí colgar. Mi madre entonces pregunta:

- ¿Quién era?

A lo que yo, con un cabreo impresionante y a grito pealo’ contesto:

- ¿Pues quién va a ser? El pesao’ de N, que no me deja en paz, estoy hasta la coronilla de él, no lo aguanto más, si me vuelve a llamar le mato, lo juro le mato. Tengo ganas de meterle sus cartitas y el teléfono por donde le quepan y no estoy hablando precisamente de la bocaza esa que tiene. Mamá, consígueme una orden de alejamiento, por favor.

Fue entonces cuando me di cuenta de que el teléfono fijo estaba descolgado.

Sí, lo había escuchado todo. No me volvió a llamar. Y en verdad fue una liberación. Eso sí, estuvo hablando mal de mí hasta que mi mejor amiga de entonces se lió con él (eso es una amiga de verdad) y el tío dejó en paz mi reputación durante un tiempo.

Hace unos meses le vi en el autobús con su nueva novia. Me estaba poniendo a parir. Tengo curiosidad por saber qué le decía a ella de mí.

Desde aquí le envío a N un saludo y le animo a que deje el rencor de lado y de paso me deje a mí en paz. Y también os recomiendo a todos aseguraros de que el teléfono está bien colgado.




lunes, 13 de septiembre de 2010

Ruegos y preguntas II. El cable del teléfono.

¿Alguien puede explicarme qué función tiene que el cable del teléfono lleve rizos?

Me pone enferma. El otro día le dió por una de mis pulseras, haciendo saltar todos sus avalorios por el aire, esparciéndose por el salón mientras yo atendía al teléfono y observaba la escena angustiada sin nada que pudiese hacer... más que intentar mirar donde caían todas y cada una de las bolitas de mi pulsera (obviamente imposible, sólo tengo dos ojos) y hacer movimientos raros para espantar al gato y evitar que se las comiera; todo esto claro, mientras el cable que no hacía su función y en vez de estirarse para permitirme cierta movilidad, se encogía enredándose sobre sí mismo hasta que finalmente el teléfono se cayó al suelo. No me dijeron la hora de la entrevista. Acabé llorando, por si alguno lo dudaba.


No me critiquéis, no soy pintora ni dibujante, sólo una simple aficionada...

domingo, 12 de septiembre de 2010

Ruegos y preguntas.

¿Será posible que yendo al cine -a ver una peli cuyas entradas ya he comprado con antelación- en el metro se me siente al lado una pareja dicutiendo sobre el film y me desvele el final?

Ruego no se hable de películas en el metro. O que si se hace, se haga en voz baja. Gracias por joderme la peli.

sábado, 4 de septiembre de 2010

London IV

El tío entra, diría que hasta la cocina si hubiera, pero hasta el momento no había ninguna a la vista. Tal vez detrás de alguna de las quince puertas que había en la séptima planta habría alguna.


Me dice que al día siguiente por la mañana me espera abajo a las 8, que me tienen que hacer una prueba de nivel. Le explico que yo creía que la prueba era en la escuela, allá por la otra punta de la ciudad. El tío me mira con cierta lástima, como si yo fuese tonta y no me enterase de nada. Me da las buenas noches y se va.

Entonces observo la habitación. No es muy pequeña pero tiene moqueta. Temperatura perfecta. Abro la maleta y saco el pijama; trato de medio-instalarme es decir, sacar lo indispensable como para dormir tranquila. Abro el armario (tamaño taquilla de gimnasio cutre) para colgar mi sudadera y… ¡no hay perchas! Perfecto. La dejo en la silla (increíblemente tapizada diría que con lo que les sobró de la moqueta del suelo).

A las seis y media me despierto con una solera impresionante –en Londres sólo sale el sol por las mañana, para joder a los que queremos dormir, porque encima allí no saben lo que es una persiana- y voy directa al baño-ducha. No hay plato de ducha, sino un desagüe en medio de un cuartucho oscuro de plástico, se parece a esos que ponen en las fiestas de los pueblos o en las obras. Cierro la cortinilla de la ducha y el WC se queda dentro. A los londinenses les gusta aprovechar el tiempo, deduzco; ¿serán capaces esos hombres de hacer dos cosas a la vez?

Media hora después aún no había conseguido templar el agua. O salía congelada o salía ardiendo. Perfecto para mi circulación, esto es mejor que las cremas de 200 euros de frío-calor. Lloro de la desesperación.

Llego abajo (tarde) sin desayunar, muerta de hambre, de frío y con una especie de resaca. El chico no está. Espero media hora. Seguro que su ducha no tiene WC, pobre. Llega con un grupo de chicas altas, rubias, de ojos claros y de piernas perfectas. Rusas de no más de quince años. Nos saca de la residencia –y yo pensando en el desayuno…- y nos hace caminar diez minutos hasta otro edificio. Allí entramos en el restaurante de la universidad. Huele a mantequilla, perfecto, vamos a comer. Las rusas se beben un té y listo. Me están esperando así que sólo me da tiempo de beber un café. Nos dice que el aula de la prueba de nivel para los de aec es la 15. Yo le digo que no soy de aec, que se lo dije anoche, que mi escuela está en la otra punta de la ciudad. Le enseño mi carpeta con trococientos papeles que se lo explican y se pone rojo como un tomate. Me dice que le siga, que ha habido un error. Me lleva al metro de London Bridge y me dice que tengo que ir Finchley Road, que allí coja una calle, luego otra y bla bla bla, habré llegado a mi escuela. Yo flipo. Si lo sé desayuno tranquilamente. Malditas rusas.

Dos horas más tarde (una hora de metro y otra caminado) llego a mi destino a punto de desmayarme. Afortunadamente allí fue todo bien….

A las dos del mediodía me dejan libre. Mierda, ahora tengo que volver. Me pierdo en el metro. Me pierdo al salir del metro y me parece mentira haber llegado a la residencia. Me pierdo en la residencia. No recordaba nada de la noche anterior, no sabía cuál era mi edificio, ni qué puertas tenía que abrir. Desesperación. Vuelvo a la recepción, explico mi problema y el señor (distinto del de la noche anterior) no me entiende. Yo estoy convencida de que no quiere entenderme. Intento recordar y media hora después consigo entrar en la habitación. Por fin.

Intento conectarme a internet, no puedo. El estómago me ruge. Salgo a la calle y encuentro un TESCO express (que estoy convencida se llama así porque la comida caduca express). Vuelvo y entonces me doy cuenta de que no sé dónde está la cocina. Guardo las cosas en la neverilla que tengo en mi habitación (las he visto más grandes en los botellones, lo juro) y me hago un sándwich. Tengo que recordar el edificio al que fuimos por la mañana, allí es donde tengo que cenar… mierda, no sé dónde está. Pregunto en recepción, dicen que eso no es de su competencia. Flipo. Lloro.

Me voy a cenar a un Burguer King. Voy a engordar. Lloro.

De vuelta a la habitación intento abrir las ventanas. Sólo podían inclinarse hacia atrás, no abrirse de par en par. No puede ser que estén rotas porque pasa lo mismo en las dos. Entonces veo una pegatina que explica que están bloqueadas. Bajo a fumarme un cigarro a la zona de los “viciosos y drogadictos” y allí conozco a una chica italiana. Le pregunto por internet y no sabe, le prgunto por las ventanas y me dice que es para que la gente no se suicide. ¿¡Cómo!? En Londres no sólo están obsesionados con el fuego, sino también con los suicidios. En el metro hay mamparas de cristal para que la gente no se tire a las vías. En ese país tiene pánico a la muerte. Entiendo que la gente se suicide en un país en el que siempre llueve, sólo comen mantequilla, no tienen jamón serrano y pierden a todos los deportes. Pero no entiendo la paradoja del pánico al fuego y colocar moqueta hasta en las paredes.

Poco a poco fui descubriendo los entresijos de mi residencia. De mil personas yo era la única española. Durante dos semanas no tuve con quién hablar porque la italiana se marchó y los rusos no me hablaban. Los japoneses estaban demasiado ocupados con sus cachivaches como para hacerme caso. Los del personal eran antipáticos. El chico guapo ligaba con las rusas. Lloro.

Además el pan de molde caducaba a los tres días, había tijeretas en mi habitación y una noche algo me hacía cosquillas en las piernas mientras dormía: una araña roja, no muy grande pero ¿a quién le gusta tener una cosa así en sus piernas mientras duerme? No había agua templada y la cocina la encontré a las dos semanas eso sí, vacía. Ni una triste sartén. Ni un triste vaso. Así que me anglosajonicé y comí sándwiches todos los días. Menos para la cena, que encontré dónde al tercer día de mi llegada.

Por fortuna conocí a gente en la escuela y salía con ellos a diario. Además tenía un encantador pub inglés donde servía sidra negra en grandes cantidades y dónde trataba de ahogar mis penas. En la sidra negra flotan.

Pero no todo fue horrible, sobre todo a partir de la segunda semana, cuando conocí a los actores de Luisiana y al médico de Glasgow. Además la cocina era inútil pero tenía unas vistas maravillosas....


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