martes, 22 de junio de 2010

No soy una delincuente, ¿verdad?

En uno de esos descansos largos que uno se toma en época de exámenes, me he puesto tan tranquila a tocar el piano. Estaba feliz tocando Satie (que no a Satie...) mientras miraba la sierra por mi ventana abierta de par en par dejando entrar una maravillosa brisa. Entonces he escuhado el cantar de los pajarillos, las motos a toda pastilla, los perros ladrando, las voces de los que pasaban por mi calle.

¡¡¿CÓMO?!! ¿Las voces de los que pasan? Entonces... si yo les oigo, ellos me oyen... Y entonces he parado de tocar. Así en seco.

¿Por qué? Pues porque me ha venido a la cabeza. Ella, la jodida, terrible, temida, asquerosa, ladrona, delincuente y todo lo que se os ocurra, SGAE.

¿Pueden demandarme por tocar algo que no es mío si se oye en la calle?



¿Y si copiara en un exámen de música qué ocurriría?


Por cierto, a quien quiera librarse de la SGAE aunque sólo sea un poco recomiendo la página de la EXGAE:

http://exgae.net/que-es-exgae
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