miércoles, 7 de abril de 2010

Penitencia con efecto retardado.

Antes de Semana Santa me compré un pantalón. Unos Levis estupendos negros, ajustaitos al culete y con el tiro como a mí me gusta. Me quedaban que ni pintaos'. Pero las vacaiones me han pasado una mala jugada.... y ahora el pantalón tiene que pasar una gran barrera: las "carturrijas".

¡Señor que disgusto! Que no me sube el pantalón. Y diréis: "pues cámbialo por una talla más."  Imposible, he perdido el tícket. Ochenta euros de pantalón al rincón más oscuro y estrujado del armario...¿no? Pues NO.

¡Ja! Hoy me pongo a "dieta" -o sea, que me quito la media barra de pan diaria que me como y en vez de gominolas de fresa, comeré fresas- y además hago deporte. De momento he llegado pronto a todas partes, me he subido las escaleras del metro andando. Cuando he llegado a casa he llamado al ascensor, pero sólo para fastidiar al del 5º que lo quería coger, yo he subido andando.

Élmismoperomío me ha diseñado una tabla de ejercicios aeróbicos estupendos. Más le vale que funcionen....adivinad por qué.

En fin, que las torrijas son un pecado. Y ahora me toca hacer penitencia con una semana de retraso....
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