miércoles, 19 de mayo de 2010

Mala cocinera...

Desde hace un año me he aficionado a la comida japonesa. Y digo aficionado porque no soy forofa del sushi y del pescado crudo, sino adicta, únicamente, al niguiri.

He intentado hacerlo en varias ocasiones pero jamás he conseguido nada si quiera que se le parezca…. Y es que hasta se me ha llegado a quemar el pescado crudo. No, no es que sea idiota –creo- ni que no entienda el significado de crudo –que para el caso sería lo mismo, idiota-, sino que mientras preparaba una cosa, dejé el pescado donde no debía… en la vitro, que por cierto estaba encendida.

Pero es que tampoco tenía dónde dejarlo… en mi casa nadie cocina así que en una de las miles de reformas que mi madre ha hecho en casa –las odia, pero es adicta- se deshizo de lo prescindible de la cocina…. Vaya, que dejó la vitro, el fregadero, un microondas y una triste campanita que no sé si funciona. Ni una encimera, ni un horno… nada, en su lugar hay un enorme sofá donde poder comer tumbado si te da la gana, eso sí, comida preparada.

Una vez tuve que hacer un trabajo para Ciencias de la Naturaleza y su Didáctica. Apasionante… tenía que hacer ¡una receta de cocina creativa! Y explicar todos los procesos que se iban dando… que si ósmosis, que si…. Bueno, no me acuerdo, pero vaya que mi plato creativo terminó siendo una fajita al microondas. Pues hasta para eso tuve problemas… Usé la vajilla buena que tenía un ribetillo dorado… y ale, en vez de fajitas lo que hice fue crear un microclima dentro del microondas… -jeje viene perfecto el nombrecito, aunque sea redundante- Aquello parecía una tormenta eléctrica… una cantidad de rayos impresionante y ¡tenía hasta una nube! Aunque evidentemente mi nube era del humo de lo que se estaba quemando, no de vapor de agua…

Tan mal se me da la cocina que cuando estoy sola me inflo a bocadillos… y eso que me da pereza hacerlos...menos mal que mi metabolismo parece que de momento me lo permite y perdona…. –aunque los Levis, no-. Pero ya para colmo de los colmos, resulta que soy maniática de la limpieza aunque vaga para limpiar… ¿solución? No ensuciar. Y me diréis que comer pan sin ensuciar es imposible… pues aunque parezca mentira yo ya lo he conseguido. Es un arte, una acrobacia, lo nunca visto… vaya, que como bocadillos encima del fregadero.

Por cierto, en el trabajo me saqué un ocho…
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