domingo, 7 de agosto de 2011

Fever of everynight.

Un verano super movido....
No he parado hasta que hace dos días la fiebre me obligó. Aunque la verdad es que no me puedo quejar...

He hecho de todo, locuras que hasta hace una semana me parecían  impensables, he tenido conversaciones de los más absurdas, he leído trococientos libros (unos mejores que otros, todo he de decirlo) y he estado en bastantes sitios.

Entre ellos Razo, en Galicia, donde estuve una semana durmiendo ilegalmente en un párking. Me explico: estaba prohibido acampar -que no pernoctar- así que cada noche sacábamos la tienda de campaña y la escondíamos entre los dos coches de un par de amigos. Incómodo, un poco, pero se supone que soy joven y deportista y que aún puedo aguantar estas cosas (aunque ciertos inicios de arruguitas en mi cara me avisan de que no va a ser así para siempre).

Pues allí estuve tratando de hacer surf (es más difícil de lo que parece, sobre todo cuando una tiene fuerza 0 en los brazos y pánico a los tiburones invisibles e inexistentes) y en el Roxy Longday.

Laas premiadas del día. Por ahí ando yo, pero no os voy a decir cuál soy...

Luego vino un amigo mío escocés a visitarme una semana. No he aprendido más que nuevas formas de insultar a la peña en inglés. Y la verdad es que me sigue pareciendo un idioma cursi si se trata de insultar. No hay nada que suene mejor que un "gilipollas" gaditano o un "me cago en tu puta madre y en los cuernos de tu padre" granaíno. Bueno, estamos hablando de gente que toma té en tazas de porcelana con grabados florales a las cuatro de la tarde todos los días, no pueden insultar mejor. 

Le llevé a la playa después de untarle crema solar 50 plus, no me gustaría que me viesen con un guiri-cangrejo, entre otras cosas porque ya era bastante rubio, alto, y tenía los ojos muy azules, como para que intentaran timarnos en todas partes. Fuimos a Las Negras, Almería. Él a evitar ponerse colorado y yo a ponerme negra, que no es lo mismo que "que me pongan negra" o "que me ponga una negra". 

Luego Granada, donde entre tapa y tapa creo que me emborraché a diario. Vuelta a Madrid y más juerga. Hasta que mi cuerpo ha dicho basta y ha piyado una infección de garganta. En fin, os traeré chicha en el próximo port, lo prometo.... 


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