martes, 19 de abril de 2011

Malditas películas para chicas.

Por lo visto no sólo la ropa y los zapatos me vuelven mujer. El otro día tuve un “día de chicas” con mis amigas y descubrí una nueva característica mía que jamás nadie había conseguido que emergiera. Y todo por culpa de una maldita película. Sí, esa en la que estáis pensando ahora mismo, con hombretón rebelde y niña buena como protagonistas. Ésa que hace que nos volvamos locas, flotemos tres metros por encima del cielo, se nos vean las bragas y que a algunas hasta se nos caigan.

Maldita sea, qué mal cuerpo me ha dejado. Ahora quiero un novio romanticón pero duro (en todos los sentidos si puede ser… algo de mi masculina mente tenía que quedarse), que se presente en la puerta de mi casa en una Harley y me diga algo así como: “Sube, muñeca, que nos vamos pa’ Cuenca”. Así de sopetón, sin avisar, yo con un vestido mega sexy y siempre depilada y preparada para revolcarme en una playa (de esas como las que no hay en Cuenca), tumbada sobre una bandera de Inglaterra, sin que se me menee un pelo, sin hincarme piedras en la espalda y bajo la maravillosa luz de la luna que se refleja en los perfectos y definidos músculos de él.

Pero hoy estando de resaca he vuelto a la realidad. El novio no es romanticón y bueno, duro a veces, de mollera. Se presenta en mi casa con un Seat Ibiza y me dice cosas como: “Sube, coño, que te voy a poner mirando pa’ Cuenca”. Así, de sopetón, sin avisar, llega quince minutos antes de lo previsto así que yo, pantalón a rayas del rastro, sin depilar y nada preparada para revolcarme en el césped de un parque, sobre una bandera de Irlanda (que algo es algo), con el pelo lleno de hormigas, hincándome jeringas en la espalda y bajo la maravillosa luz de una farola que se refleja en la perfecta y definida curva de la felicidad de él.

En fin, hay que ser realistas y “campechanos”. Como mi amiga La Maja que es muy maja ella y que si tienes una sobredosis de sentimentalismo ella enseguida de echa una mano (a algunas nos vendría bien también un guantazo) y si dices que tienes el corazón roto ella lo compensa con un “hemos hecho penetración sin condón” (desde hoy cantidad de frikis y solitarios llegarán a mi blog sólo por esa frase) y te recuerda que si tienes agujetas “hija pues no serán de follar”.

Que digo yo, que ni lo uno ni lo otro, ¿no? Que no me hace falta la luna pero al menos una velilla ambienta mejor que una farola. Y que menos mal que tenemos a La Maja que nos devuelve a la realidad.
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