jueves, 11 de octubre de 2012

Londres me vuelve loca.

Hoy he redefinido dos de mis teorías:

Aquello de "por lo menos me ha dicho la verdad" es una mierda como una catedral. Utilizar eso para excusar a alguien o excusarse a uno mismo es una memez. Las verdades duelen, a veces más que las metiras. Por eso que a algunos nos gusten tanto los mundos de "yuppie". Y sólo porque te digan la verdad, no merecen el perdón.

Creo en la existencia de un "amor de mi vida" y un "hombre de mi vida". Aún no sé quiénes son (probablemente no lo sabré hasta que muera, lo cual plantea si algún día de verdad lo sabré), pero dudo que vayan a ser la misma persona. Muchos pensarán que los más afortunado será tener a los dos en uno. Yo prefiero disfrutar al máximo de cada uno de ellos en su adecuada etapa en la vida, mi vida.

Y un refrán que hoy me ha venido a la cabeza:
Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer (¿o no?).

lunes, 8 de octubre de 2012

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