miércoles, 25 de agosto de 2010

El matrimonio y algo parecido a volver.

Que actualice no significa que haya vuelto oficialmente. Sólo es que el sol, el mar y la piscina me han dado una tregua y por un día me dejan descansar...

Desde antes de irme a Londres y por algún motivo (que sé, pero que de momento no puedo contar) el matrimonio me ronda la cabeza..Y justo en este oportuno momento una amiga me dice que se casa. Supongo que pensaréis que es lo más normal del mundo pero para mí es una de las mayores desgracias que puedan ocurrir: otra baja más en el frente fiestero.

La hemos perdido ya y eso que aún no se ha casado. Se ha convertido en monotema, sólo habla de flores -para colmo margaritas, algo que no me entra en la cabeza,  todo el bmundo sabe que las margaritas huelen a mierda- de comida -"no me decido con esto del menú, no sé si las almejas al cava o la  boulliabaise" (como si supiera lo que es...)- y lo peor, el vestido. Por que la novia tiene que estar más guapa que nunca, claro. Todos los milagros que no conseguiste con dieciocho años tienes que conseguirlos ahora. Bueno, está de suerte porque sólo tiene veintitrés. Y quedan dos meses para la boda. Y yo me enteré ayer. Creo que ha sido falta en el área, penalti y gol.

Odio que mis amigas se casen. Conste que no tengo nada en contra del matrimonio en general, sólo en particular. Es decir, que jamás podría ser felíz casada, lo que no significa que piense que los demás no puedan serlo; pero para mí el matrimonio es un invento de Dios para ver hasta qué extremo pueden llegar dos personas en su empeño de hacerse la vida imposible.

Por otro lado me encanta aspirar a él. Es como algo idílico que está muy arriba y que es perfecto pero detrás del cual para mí (insisto, para mí, no me vayáis a comer los felízmente casados) no hay nada más que una pendiente hacia abajo sin una sola piedra donde quedarse agarrado. Sólo vería decadencia. Y eso no me gusta.

Conste que, la despedida de soltera de mi amiga, la organizo yo.

Volveré con historias de Londres en poco tiempo, lo prometo. Disfrutad de las vacaciones los que aún podáis.
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