martes, 4 de mayo de 2010

Propuesta de ley de una ciudadana comprometidísima.

No sé qué ministerio debiera ocuparse de esto, pero ruego, encarecidamente una ley que establezca las condiciones mínimas de higiene para personarse en edificios y espacios públicos. Suplico la creación de una Dirección General de Higiene –como la DGT- y que incluso haya un personal de seguridad que garantice –valga la redundancia- la seguridad higiénica de los ciudadanos. Así creamos empleo y todo. Además propongo que se multe a aquellos que incumplan las normas de higiene presentes en la ley lo que sería una reeducación para muchos, una putada para otros, un alivio para algunos y una forma de llenarse los bolsillos para los políticos. Si es que es perfecto.


Necesitamos un ambiente desprovisto de riesgos para la salud psicofísica de los ciudadanos, hay que proteger a las personas y al medio ambiente en general, contra los riesgos que directa o indirectamente afectan a la salud, la seguridad y el equilibrio ecológico –y a veces hasta mental-

Presento algunas situaciones que esta ciudadana concienciada consideraría como faltas graves:

Situación número uno.
Voy por la calle y de frente viene un tío que sale del gimnasio que tengo al lado de casa. Un tío bueno, vamos. Me mira, le miro, nos miramos –¡sé conjugar verbos!- y de pronto empieza a girar la cabeza, sin apartar la mirada de mí y hace jjjjjjjjpuag toma ya, escupitajo al canto. Le cortaría las pelotas. ¿En serio pretende ligar así?

Situación número dos.
Vas en el metro a las ocho de la mañana. Línea seis, sin aire acondicionado. El tren hasta arriba de gente y hasta arriba de mierda. Nadie se agarra a las barras de arriba a menos que:
A) Haya mucha gente y no tengas otro sitio donde agarrarte –a esas horas hasta el culo de tu novia está ocupado-
B) Mides dos metros.
C) Tienes complejo de mono.
¿Por qué? Por que huelen mal, y lo saben. ¿Será posible que la gente huela mal ya desde las ocho de la mañana?

Situación número tres.
Tengo que llevar la música a tope. Lo he descubierto esta mañana. Se me habían olvidado los cascos en casa…. De pronto oigo detrás de mí jjjjjjjjjjjjjpuag. Un chico que no da la sensación de ser del gimnasio de al lado de mi casa. Le miro con cara de asco, él me mira con cara de “¿qué?”
Sigo andando, pienso que habrá sido otro. Y vuelvo a oír ese sonido asqueroso que me da ganas de vomitar. Jjjjjjjjjjjjjjjjjpuag. Miro atrás y es que no hay nadie más que el chico ese. Le vuelvo a mirar con cara de asco –más que antes- y él me evita la mirada. Al menos este ha terminado por sentir algo de vergüenza.
Al menos con la música no lo hubiera oído.

Situación número cuatro.
¿Por favor es que la gente no tiene para un mísero clínex? ¡Si en muchas farmacias de los regalan! O una servilleta de tela por lo menos….
Por favor, una sanción para aquellos que estornudan en su mano y luego se agarran de las barras del metro o del bus sin ningún reparo.

Situación número cinco.
Una de las peores imágenes que guardo en mi cabeza –por desgracia- es la de los tíos sentados en el metro con las piernas abiertas y las manos ahí mismo. Si quieres demostrar hombría deja de rascarte las pelotas y cédele el sitio a mi abuela.

Situación número seis.
Por favor…. Que no sois futbolistas…. ¡¡Usad pañuelos para sonaros los mocos!! Nada de soltar el mocarro soplando por un orificio mientras te tapas el otro….

Situación número siete.
Por mear en la calle te puede caer una pedazo de multa… vale, pues multemos también las necesidades mayores….

Situación número ocho.
Si sudas mucho date bien de desodorante y por favor, no vayas a las tiendas y te pruebes las camisetas….

Situación número nueve.
A) Vienes de hacer deporte. No te descalces.
B) Es verano. Llevas unas manoletinas muy monas, pero de plástico. No te descalces.
Situación número diez.
Los piojos no son mascotas.

Situación número once.
Totalmente verídico. En un autocar. Un señor se descalza y plante su pie en el reposabrazos de la de delante. Un pie con uñas amarillas, lleno de callos y tan tieso que hasta tiene la piel rajada. Pero qué tío más guarro. La pobre chica de adelante coge una bolsa y empieza a vomitar. ¡Lo juro! Esto es para cortarle el pie e incinerarlo. Pero como vivimos en un país libre y democrático con un soborno bastará para que no le metan en la cárcel más de un día, aunque se merece un año entero aprendiendo a hacer pedicuras haciendo prácticas con sus compañeros presos.

Situación número doce.
Multa para todos aquellos que van al baño y luego no se lavan las manos. Tocan el pomo de la puerta... y tu también después de haberte lavado las manos -¿para qué?- .
Tal vez debiéramos colocar y mantener en lugares visibles avisos o carteles que indiquen medidas de higiene a los ciudadanos…. Que los grifos vengan con manual de instrucciones y que los champús tengan que venderse al lado de las cervezas – en vez de al lado de las compresas-.
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