miércoles, 13 de enero de 2010

Hoy he salido triunfante en mi habitual guerra con las naranjas/mandarinas. Simpre que intento comerme una se me quedan las uñas amarillentas y rellenas de piel de naranja, muy desagradable. Sin embargo hoy he conseguido comerme una sin tener que pelarla. Le ofrecí a ÉlMismoperomío la mitad, eso sí, juro que no era consciente de lo que pasaría después.

Él sonreía mientras yo luchaba contra la indeseable piel de naranja y la verdad es que no es precisaente agradable que se rían de una cuando está sufriendo por sus uñas. No había quitado ni una décima parte de piel cuando le planté la fruta en la mano y le suelto tan pampante la siguiente excusa:"Es no quiero que se me quede el olor de la naranja en las manos, no combina con mi Loewe."

Y ha pelado la naranja....

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se ha producido un error en este gadget.