lunes, 8 de febrero de 2010

Suceso perruno.

Terrible. Subo en el ascensor. Abro las puertas -es un ascensor antiguo, así funciona- y cuando me doy la vuelta para cerrarlas oigo detrás de mí el ladrido de El Perro. La puerta de su casa abierta. Clic clic clic clic; las patas del perro que se me acerca. Oigo su respiración. Ladra. Mierda viene a por mí. Dueña sale detrás de el.

- ¿Pero porqué me ladra?

- Eso digo yo, ¿porqué te ladra?

-Ah, pues no sé.

- No te preocupes que no hace nada.



"No te preocupes que no hace nada" ¿Y a mí qué que no haga nada? Tu perro de metro y medio de largo por uno de alto me acojona. Joder.

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